CRISTALES. Los jóvenes viejos y los viejos jóvenes

Vejez y juventud es cuestión de actitud. Seguramente Usted conoce chavos que anímicamente ya parecen ancianos por su falta de entusiasmo, de sueños y de amor a la vida, así como también debe conocer a viejitos que irradian juventud, convencidos de que el cuero es el que se arruga, pero el corazón y el espíritu no envejecen. Ambos son ejemplos: los primeros nos enseñan las piedras con las que no nos debemos tropezar y los segundos nos contagian de su vitalidad, revelándonos el camino a seguir cuando el peso y el paso de los años dejen su huella en la piel y sus renovados bríos en el alma. Sirva la reflexión en el marco del Día Internacional de la Juventud que hoy se celebra y los retos que los chavos deben enfrentar en este mundo conflictivo, lleno de continuos cambios y contradicciones.

A diferencia de anteriores generaciones, los jóvenes de hoy disfrutan de más libertades que muchos de ellos confunden con libertinaje, lo que se revela a la luz del alarmante incremento en el consumo de alcohol y drogas; también se denota un desprecio por el valor de la vida que se manifiesta en el hecho de que el suicidio ya se ha convertido en la segunda causa de muerte entre la población de 15 a 29 años de edad. Es lamentable en la gran mayoría de los chavos de hoy la ausencia de ideales, de una misión a comprometerse y de una visión a corto, mediano y largo plazo; salvo contadas y muy honrosas excepciones, ellos y ellas no se ven como factor de cambio social. La rebeldía inherente a la juventud contra imposiciones injustas, actitudes prepotentes y abusos de los poderes político y económico, se ha perdido y fue domada a golpes cibernéticos de megabytes mediante contenidos insustanciales en las redes sociales, atrapados en el cel, el iPod o el iPad, despojándolos de toda conciencia cívica y capacidad de análisis crítico. No todos, pero sí muchos o, mejor dicho, demasiados.

La Laguna, México y el mundo están a la espera de un urgente y necesario despertar de la juventud para cambiar el amenazante color del cristal de la indiferencia, apatía e indolencia de las nuevas generaciones de chavos que llevarán a la parálisis e involución, por el promisorio color del cristal de las transformaciones propiciadas por las ideas renovadoras que llevan a la evolución de la sociedad carente de jóvenes viejos y llena de viejos jóvenes.

¿No lo cree Usted así…? ¡Ánimo!

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