CRISTALES. Los límites del hartazgo

 

En esta ocasión nos referimos a los límites del hartazgo ciudadano, cuyo umbral parece estar lejos todavía en el gobierno de la 4T, a diferencia del sexenio anterior cuando la indignación contra el gobierno de EPN derivó en una desaprobación sin precedentes. Sin embargo, analizando la actitud del presidente AMLO, denota algunas conductas similares a las que tanto se le criticaron a su antecesor, como ver el temblor y no hincarse o, peor aún, no sentirlo; aparentar que la economía está bien o en palabras del presidente, “requetebién”, cuando no es así; pedir unidad y no predicar con el ejemplo; llamar a la armonía y alimentar la polarización; despotricar contra prácticas corruptas y no atacarlas ni perseguir a los que incurren en ellas, entre otras señales.

Y aunque aún no permea en las grandes mayorías, en el círculo rojo duele la doble moral de la clase gobernante actual que repudia delitos como el de las empresas fantasma; sin embargo, Mexicanos Contra la Corrupción reveló en una investigación que en lo que va de 2019, el gobierno entregó cinco contratos por 16.7 millones de pesos a dos empresas que desde la anterior administración federal habían sido reportadas como fantasma. Tampoco se ve con buenos ojos entre los analistas que el presidente reitere las bondades de la economía nacional y desmienta a su jefe de gabinete, Alfonso Romo, que dijo que el primer trimestre nos dio una ‘cachetadita’, cuando hoy el Inegi informa que la inflación va a la alza, al llegar en abril a 4.4%, el mayor nivel del año, y que México cayó ocho lugares en el Índice de Confianza de Inversión Extranjera Directa 2019 de AT Kearny, colocándose en el lugar 25 de la lista, debido a la competencia global en la materia.

En tiempos de la presidencia salinista, era inofensivo adoptar la postura de “ni los veo ni los oigo”. Hoy, asumir esa actitud es peligroso. La situación incierta que vive la nación exige la acción conjunta de gobierno y sociedad para cambiar el engañoso color del optimismo infundado y las verdades a medias por el certero color del realismo y las verdades completas, si no se quiere correr el riesgo de rebasar el umbral de los límites del hartazgo.

¿No lo cree Usted así…? ¡Ánimo!

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