CRISTALES. Los prejuicios del clasismo.

México enfrenta un problema derivado de la separación de la sociedad en estratos socioeconómicos, en un país altamente racista y clasista, aunque un gran porcentaje de mexicanos lo niega y se dice incluyente. Hoy vivimos una aguda polarización entre los llamados chairos, simpatizantes de AMLO, y sus detractores, denominados por el mismo presidente como pirrurris o fifís. La discriminación clasista es un fenómeno complejo derivado del racismo indígena, que es el grupo más afectado históricamente; es un prejuicio en el que una persona es el objeto y otra el sujeto de la discriminación: el modelo maniqueísta del blanco rico y el prieto pobre, en el que ambos se asumen como el bueno y ven al otro como el malo.

Esta práctica, que es más común de lo que parece, se basa en una serie de estereotipos que cada individuo adquiere como parte de sus prejuicios y creencias. Su origen se basa en la pertenencia a las diferentes clases sociales de cada persona o grupo económico y representa un problema que se agrava cuando la estratificación genera sentimientos discriminatorios racistas. Una encuesta reciente de ocupación y empleo del INEGI reveló que en puestos de nivel medio y alto, mientras más oscura es la piel, menor es el sueldo. Para Max Weber, uno de los fundadores de la sociología moderna, una vez que un grupo o clase ha obtenido un estatus elevado, sus miembros tienden a limitar las oportunidades para que individuos de estratos más bajos los sustituyan, lo que a su vez genera conflictos y rencores sociales.

El hecho de que la discriminación clasista sea vista como normal por un alto porcentaje de mexicanos, debe ser objeto de análisis, reflexión y, por ende, de acción. Resulta lamentable que una buena parte del entretenimiento nacional se base en estereotipos de pobreza y riqueza económica, lo que refleja la realidad de un país en el que viven Carlos Slim, el tercero de la lista de los multimillonarios de Forbes, y 53 millones de pobres, lo que debe llevarnos a cambiar el ofensivo y excluyente color del cristal del repudio y la discriminación por el alentador e incluyente color de la igualdad y la empatía para eliminar o, al menos, atenuar los prejuicios del clasismo.

¿No lo cree Usted así…? ¡Ánimo!



Comenta esta noticia
Top