CRISTALES. Más allá de las buenas intenciones 

 

Más allá de las buenas intenciones

Hoy nos referimos a los discursos del presidente AMLO en el Congreso y en el Zócalo, que deben ir más allá de las buenas intenciones -de lo que están llenos los panteones-. Los 100 puntos planteados recibieron los aplausos de la mayoría de los asistentes a la Plaza de la Constitución; sin embargo, para algunos analistas es utópica la concreción de varios de ellos. La victoria tiene muchos padres y la derrota es huérfana o se le endosan paternidades que son más chivos expiatorios que verdaderos progenitores de la desgracia. Así lo hizo José López Portillo culpando a los banqueros de saqueadores, Salinas a Zedillo del error de diciembre y Calderón a los gobernadores de no hacer su chamba en el combate a la delincuencia. Ojalá dentro de 6 años no se culpe a la mafia del poder por no llegar a la tierra prometida, o al enemigo al que AMLO le achacó todos los problemas de México: el neoliberalismo.

Los 100 puntos planteados por el nuevo presidente conllevan tres combates: contra la corrupción, la criminalidad y la pobreza. Pero es imposible que por el hecho de que el líder del gobierno no sea corrupto, por arte de magia, el resto de los funcionarios tampoco lo sean.Es utópico creer que así será, peor aún, si desdeña a las instituciones creadas para la rendición de cuentas y la vigilancia ciudadana. Tan utópico como creer que por decreto, dejará de haber criminales y pobres. Para ello se requiere muchísimo más que buenas intenciones. Abundan los ‘qué’ pero faltan los ‘cómo’ y no se vislumbra un programa de gobierno que permita prever la viabilidad de los proyectos.

Moderar las expectativas concediendo el beneficio de la duda y no abonar a la polarización social imperante son exigencias del momento actual que vive el país. Los extremos son peligrosos: ni el entusiasmo desbordado que ciega la objetividad ni el escepticismo total que sepulta la esperanza. Sean la información objetiva y el análisis fundamentado los que guíen el sentir de la ciudadanía para cambiar el extremista color del cristal de la parcialidad e intransigencia por el saludable color del cristal de la tolerancia y la prudencia con los mejores deseos y las acciones que como sociedad nos corresponde hacer para que el nuevo gobierno vaya más allá de las buenas intenciones.

¿No lo cree Usted así…? ¡Ánimo!

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