CRISTALES. Menos circo y más pan

A propósito de la frase Al pueblo pan y circo, acuñada en la Roma de finales del siglo I por el poeta latino Juvenal, quien proponía regalar comida barata y diversión como una fórmula efectiva para llegar y mantenerse en el poder, decíamos en unos Cristales anteriores que, si no hay suficiente pan para el pueblo, hay que darle circo. ¡Y vaya que nuestro señor presidente se ha dado vuelo entreteniendo a las multitudes con sus puntadas! Pero poco ha hecho para atender la falta de pan y, en el caso de la escasez de medicamentos, se aventó el teatrito de la cena de tamales y atole con empresarios, a quienes les echó el sablazo de mil 500 mdp en boletos para la mentada llamada rifa del avión, recursos que serán destinados precisamente al sector salud. Para lo que pagaron, seguramente eran tamales de caviar y mimosas de champán con atole, y pare el resto de los mexicanos, seguirá dándoles atole… con el dedo.

Otro problema de falta de pan, es el del desempleo que, a diferencia de los otros datos del presidente, no vamos requetebién bien, como él dice; por el contrario: la generación de puestos laborales está en una situación crítica. Así lo revelan las cifras del Instituto Mexicano del Seguro Social, que ayer dio a conocer dio a conocer que durante enero de 2020 sólo se lograron crear 68 mil 995 plazas, lo que significa una caída del 27% respecto al año anterior. Esta tasa es la más baja desde 2009, a raíz de la crisis económica mundial. Por su parte, el Inegi reveló hoy que el desempleo creció el cuarto trimestre de 2019 a 3.4%, en tanto que el sector informal retrocedió 0.4% anual. De ahí que el optimismo presidencial infundado choca con el realismo pesimista basado en los datos duros irrebatibles e irrefutables.

Ante la crítica situación social, económica y política que enfrenta el país, el Congreso Nacional Ciudadano convocó a un paro nacional el 24 de febrero, para hacer sentir su inconformidad, exigiendo la renuncia del presidente, lo que debería ser una señal más para que la 4T se decida a cambiar el oscuro y tambaleante color del cristal de la incertidumbre que generan las acciones y decisiones erróneas, por el brillante color del cristal del arte de gobernar con sabiduría y prudencia, en el que los mexicanos tengamos menos circo y más pan.

¿No lo cree Usted así…? ¡Ánimo!

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