CRISTALES. México: un país sin educación

Pocos lo saben, pero hoy es el Día Internacional de la Educación, proclamado por la Asamblea General de las Naciones Unidas para celebrar el papel que desempeña en la paz y el desarrollo, además de ser un derecho humano, un bien público y una responsabilidad colectiva. La UNESCO, Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura confió en que “la celebración de 2020 colocará a la educación y al aprendizaje como el mejor recurso renovable de la humanidad, ya que conduce al empoderamiento de los pueblos, a la preservación del planeta y a promover la paz”. Por desgracia, en México tenemos muy poco que celebrar y mucho por hacer para educar, no sólo en el ámbito académico, sino en los aspectos cívico, político, social y de valores.

No es ningún secreto que somos un país de reprobados: estamos en el fondo de las naciones de la OCDE en materia educativa. Pero además, la mayoría de los ciudadanos carece de una cultura cívica que le motive a participar en organismos de la sociedad, a respetar los derechos de los demás, a cuidar y conservar en buen estado su entorno, a cumplir por convicción con las leyes y reglamentos, así como con sus responsabilidades ciudadanas, obligaciones tributarias y normas de urbanidad. Pocos mexicanos pueden presumir de ser políticamente educados: de votar en forma razonada, de saber distinguir a los tres poderes y niveles de gobierno, de conocer a su senador y su diputado federal y local, de comprender sus derechos y obligaciones políticas. Menos aún se puede preciar la mayoría de nuestros connacionales de practicar los más altos valores patrios, espirituales y familiares, cuya semilla se siembra desde el seno del hogar.

Este Día Internacional de la Educación es propicio para reflexionar -y actuar en consecuencia- en la necesidad de cambiar el desolador color del cristal de la calificación reprobatoria, no sólo en instrucción académica, sino política,  cívica y de valores, por el radiante color del cristal de la formación integral a nivel individual y social para que México deje de ser un país sin educación.

¿No lo cree Usted así…? ¡Ánimo!

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