CRISTALES. Nación de idiotas

En la antigua Grecia, el término idiota se le asignaba a aquellos que no se ocupaban de los asuntos públicos, y se le daba el significado de “la acción de sólo hacer lo propio”. Describe al ser humano que no vive en el mundo real porque no habla sobre él con los otros ni le interesa lo que está más allá de su entorno inmediato familiar, laboral y social. Similar a lo que sucede con muchos mexicanos carentes de información y capacidad de análisis crítico, que consideran que la política es sólo para los políticos y la dejan en sus manos, renunciando a su calidad de ciudadanos activos para ser sólo habitantes pasivos. La mayoría de la población está más ocupada en resolver sus problemas cotidianos y ajustar los pocos ingresos a las muchas necesidades de su microeconomía, que en preocuparse por la situación de la macroeconomía y la política regional y nacional.

Sin embargo, muy pocos nos ponemos a pensar que estamos como estamos en estas precarias condiciones precisamente por sólo ver el árbol de nuestro entorno inmediato y no el bosque de la realidad que nos rodea; porque nos hemos desentendido de exigir a la clase gobernante el cabal cumplimiento de sus obligaciones; de vigilar la recta aplicación del erario que se despilfarra criminalmente por ineficiencia y corrupción; de protestar por los excesivos sobreendeudamientos de los gobiernos a nivel federal, estatal y municipal; de permitir los abusos, deficiencias e irregularidades en los sistemas de salud, educación, seguridad, procuración e impartición de justicia; por votar al ‘ahi se va’ con el hígado y no con la neurona o, peor aún, por no votar; en fin.

Como mexicanos que amamos a nuestra Patria debemos ser conscientes de la necesidad de dejar de ser mudos espectadores pasivos y convertirnos en protagonistas activos del acontecer regional y nacional, cambiando el pobre y mediocre color del cristal la apatía e indolencia por el espléndido color del cristal de la participación cívica, para dejar de ser una subdesarrollada nación de idiotas en la acepción griega de la palabra y convertirlo en un país progresista de ciudadanos comprometidos con la democracia y el desarrollo político, económico y social.

¿Está Usted dispuesto…? ¡Ánimo!

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