CRISTALES. No castigar la corrupción también es corrupción

Indigna la ancestral corrupción perpetrada por gobiernos priístas y panistas, pero también asombra que el candidato que enarboló la bandera de castigar a los corruptos, no la ondée siendo presidente. Y aunque algunos de ellos, muy pocos, ya están tras las rejas y otros en proceso, persiste la pregunta: ¿Y Peña Nieto por qué no? ¿Se confirma con ello el presunto pacto de impunidad entre el gobierno saliente y el entrante? En el último paquete de la Cuenta Pública 2018, entregado ayer por la Auditoría Superior Federal, se demostró un derroche de 52 mil 300 mdp sin comprobar. El último año de Gobierno de Peña Nieto, su gobierno entregó pagos millonarios a medios de comunicación por campañas que no se comprobaron, obras públicas pendientes y llenas de irregularidades, pagos indebidos a constructoras y subsidios millonarios a empresas productivas del Estado, que dejaron casi 51 mil millones de pesos sin aclarar.

Por su parte, Emilio Lozoya, director de Pemex en 2016 le autorizó a Carlos Romero Deschamps, dirigente del gremio petroleros una partida de 296.5 mdp, de los que 268 están perdidos, ya que sólo se comprobaron gastos por 28.5 millones; es decir, sólo usó el 9.6%. Y los diputados de la Legislatura actual destinaron los recursos de atención ciudadana al pago de despensas, cemento, colchones, almohadas, botanas, pintura, medicinas y pasteles, entre otros rubros que nada tienen que ver con su labor legislativa, siguiendo las mismas prácticas de sus antecesores sobre la poca claridad en el destino de los recursos en apoyo a su trabajo que desvían con olímpico cinismo.

¿Y el prometido castigo a los corruptos? Bien, gracias. El presidente López Obrador desmintió ayer al diario estadunidense The Wall Street Journal que esta semana publicó una versión, con base en una fuente del gobierno mexicano, en el sentido de que el exmandatario sí está bajo indagación. AMLO reiteró que no se investiga ni investigará a los expresidentes, a menos que el pueblo lo pida a través de una consulta, pero no le pone fecha, por lo que el oscuro color del cristal de la impunidad se impone sobre el luminoso color del cristal de la justicia, olvidando que no castigar la corrupción también es corrupción.

¿No lo cree Usted así…? ¡Ánimo!

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