CRISTALES. Ocurrencias disparatadas y mentiras peligrosas

Los términos de la renuncia de David Pérez Esparza, titular del Centro Nacional de Información del Sistema de Seguridad Pública preocupan a la ciudadanía y deberían ocupar al secretario Alfonso Durazo y al mismo presidente de la República, al acusar que hay un ‘desorden administrativo provocado por las ocurrencias que confunden la austeridad con la irracionalidad’ y lamenta ’el ninguneo a la violencia contra las mujeres y la desatención a la evidencia científica y técnica’, lo que ya habían advertido analistas, pero que cobra una dimensión mayor viniendo desde dentro del poder, en un momento en el que la delincuencia sigue en ascenso y la violencia no pide ni da cuartel.

Esas mismas ocurrencias, mezcladas con verdades a medias y mentiras completas se observan en el ámbito de la pandemia del COVID-19, que el subsecretario de Salud Hugo López-Gatell insiste en que la curva de contagios ya se está aplanando, cuando la realidad es que se está dando una pronunciada línea ascendente en el número de contagios: el 19 de mayo fue el pico más alto con 2 mil 713 nuevos casos y ayer se dio el pico más alto de fallecimientos con 424. Además, los cálculos le fallan a López-Gatell: en abril dijo que habría en el país, máximo, 8 mil muertos, y el 4 de mayo bajó a 6 mil, pero la cifra ya fue rebasada ayer con 6 mil 90 y se tienen 56 mil casos confirmados; sin embargo, la India tiene el doble de casos de contagio que México con 114 mil, pero tiene menos decesos: tres mil 465, lo que confirma la sospecha de que la cifra oficial de muertes por coronavirus se queda muy corta comparada con la cifra real que, por desgracia, la desconocemos la mayoría de los mexicanos.

De ahí la importancia de exigirle a las autoridades gubernamentales que cambien el confuso y difuso color del cristal de las verdades a medias y las mentiras completas por el preciso y conciso color del cristal de los datos reales por duros y difíciles que sean, para tomar las medidas pertinentes y ejecutar las acciones necesarias, pero sobre todo, para terminar con las ocurrencias disparatadas y las mentiras peligrosas.

¿No lo cree Usted así…? ¡Ánimo!

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