CRISTALES. Pemex: de la celebración al requiescat

 

Hoy se cumplen 82 años de aquel 18 de marzo de 1938 cuando el presidente Lázaro Cárdenas expropió la industria petrolera, que se habría de convertir en el cuerno de la abundancia nacional, pero que al paso de las décadas, los líderes del sindicato y los funcionarios corruptos de Pemex se quedaron con toda la abundancia y a los mexicanos nos dejaron el puro cuerno. Hoy no hay nada que celebrar; por el contrario, es de lamentar la peor crisis financiera que enfrenta Petróleos Mexicanos, recordándonos aquella premonición en “La suave Patria”, del poeta Ramón López Velarde: ‘El Niño Dios te escrituró un establo y los veneros de petróleo el diablo’. La corrupción del pasado, hoy se torna en ineficacia e inexperiencia, con un agrónomo al frente de Pemex, Octavio Romero Oropeza.

Cierto: él no es el culpable de que el precio del barril de petróleo esté en su nivel más bajo en 18 años: 18.78 dólares, ya que esto es producto de la crítica situación internacional, pero el agrónomo metido a petrolero en mucho ha contribuido para hundir a Pemex en el pozo que se encuentra, a grado tal que el costo de extraer un barril de hidrocarburo es más caro que su precio de venta. Y el presidente sigue entercado en construir la refinería Dos Bocas, cuando el resto del mundo le está apostando a las energías eólica y solar, más bondadosas con el medio ambiente y menos costosas. Hoy es un hecho que Pemex se encuentra en quiebra técnica, ya que durante la última década no ha sido capaz de generar los recursos suficientes para cubrir su gasto de operación e inversión ni su deuda ni las obligaciones fiscales.

Una situación que empeora aún más con la caída de los precios derivada de la crisis internacional petrolera, aunada a la crisis financiera que ya se está resintiendo –y se agravará más- por el coronavirus. Todo ello debe llevar al gobierno de la 4T a reflexionar y actuar en consecuencia para cambiar el negro color del cristal de la ineficiencia e ineficacia en el manejo retrógrado de Pemex por el luminoso color del cristal de la transformación en una real y auténtica Empresa Productiva del Estado, de la que en este 18 de marzo, nada hay que celebrar y mucho que lamentar… y mentar.

¿No lo cree Usted así…? ¡Ánimo!

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