CRISTALES. Percepciones y realidades de la 4T

La percepción es subjetiva; la realidad, objetiva. La distancia entre ambas se puede medir de acuerdo con la cantidad y la calidad de la información que se tenga. Un ciudadano bien informado percibe negativamente a un político que, por mucho carisma o popularidad que posea, no tiene un desempeño positivo. Y viceversa. Así por ejemplo, la percepción de la mayoría ciudadana hacia AMLO sigue siendo positiva: se ubicó entre los primeros 5 mandatarios con mayor aceptación a nivel mundial. De acuerdo con el ranking 2019, de Consulta Mitofsky, el jefe del Ejecutivo mexicano obtuvo 64% de aprobación, colocándose en el 4° lugar a nivel global y en el 2° de América. Sin embargo, para una minoría nacional, sobre todo entre un sector importante del círculo rojo, es decir, de periodistas, académicos y analistas políticos y económicos, así como entre algunos dirigentes empresariales, la percepción es negativa.

Por su parte, la realidad muestra una situación tal cual es, en la que el punto de vista sobre el hecho se queda en el plano de la percepción que para unos puede ser digna de aplauso y para otros, de reprobación. Así por ejemplo, es un hecho el retiro del apoyo del gobierno federal a instituciones culturales y asociaciones civiles por corrupción en algunas de ellas, y fue bien recibido por quienes comulgan con las políticas de la 4T, pero criticada por quienes rechazan que paguen justos por pecadores. Igual sucedió con el recorte al gasto en ciencia y tecnología que, en 2019, es el mayor en 7 años y daña a 97 institutos, no obstante que AMLO prometió como candidato presidencial que, de llegar al Gobierno federal, no reduciría el gasto en este rubro. Pero ya sabemos que en política, prometer no empobrece.

La percepción en ambos casos está dividida y son muchos los puntos de vista al respecto, pero la realidad es una: no habrá más recursos para asociaciones cívicas e instituciones culturales –el Teatro Isauro Martínez, entre ellas- y se recorta el presupuesto para ciencia y tecnología, por lo que urge que AMLO recule, reflexione y recapacite en las consecuencias de esas decisiones para cambiar el ominoso color del cristal del humano que yerra por el gozoso color del cristal del sabio que rectifica, para unificar en lo positivo las percepciones y realidades de la 4T.

¿No lo cree Usted así? P.D. Cristales se toma un descanso hasta el lunes 24. ¡Ánimo!

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