CRISTALES. Por una Laguna más verde y azul

Este fin de semana hay dos efemérides importantes para los ecosistemas: el 21 de marzo; día Internacional de los Bosques, y el 22: Día Mundial del Agua. Pero ¿qué tan conscientes somos de la situación que vivimos en una región semidesértica como la nuestra, en materia de áreas verdes y de los recursos hídricos? ¿Cuántos de nosotros creemos que el único bosque que tenemos es el Venustiano Carranza? ¿Cuántos saben que hay un bosque ripario en el Cañón de Fernández con ahuehuetes milenarios y otro hermoso bosque con coníferas en la Sierra y Cañón de Jimulco? Muy pocos lo saben y menos aún los conocen. Si bien, no se puede hablar de déficit de áreas verdes en esta región, sí hay una falta de conservación de las mismas y, peor aún, de una invasión de cemento y concreto, como se observa en el bosque Venustiano Carranza y en la Alameda Zaragoza, entre otros espacios.

La problemática del agua es más compleja y variada: desde los altos niveles de arsénico en el líquido que se extrae del subsuelo debido a la explotación excesiva de los mantos freáticos para la actividad agropecuaria, hasta las fugas de agua potable y de aguas negras por las deficiencias en las líneas de conducción y la antigüedad de las tuberías y los drenajes, pasando por la subutilización de las plantas tratadoras de aguas residuales de la región y la utilización de las norias de la burbuja hidráulica más pura del valle, para las operaciones de la termoeléctrica Guadalupe Victoria, que debería ser para consumo humano. La construcción de las presas acabó con las lagunas de Viesca, Mayrán y Tlahualilo, que le dieron el nombre de Comarca Lagunera. Hoy todas están secas.

¿Y qué estamos haciendo para exigir a las autoridades de los tres niveles de gobierno las acciones pertinentes que frenen el deterioro del ecosistema? Sólo se escuchan los gritos en el desierto de un puñado de ambientalistas e investigadores que alertan sobre las consecuencias de la irresponsabilidad oficial y de la indiferencia ciudadana, gritos que no llegan a los oídos de las autoridades, reticentes a cambiar el grisáceo y deprimente color del cristal de sus decisiones que van en contra del medio ambiente, por el policromo color del cristal del amor y el respeto a la Madre Naturaleza que nos lleve a vivir y convivir en una Laguna más verde y más azul.

¿No le cree Usted así…? ¡Ánimo!

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