CRISTALES. Profesores… y “pobresores”

Felicidades a los maestros que hacen de su vocación un apostolado pero que, por desgracia, son los menos, y que tanta falta hacen en este país de reprobados, sobre todo en estos tiempos de coronavirus y educación a distancia. Hoy, abundan los ‘pobresores’, por su pobreza de vocación y espíritu de servicio. El mejor ejemplo son los mal llamados maestros de la CNTE cuyos actos vandálicos denigran la profesión magisterial, al darle un pésimo ejemplo a los niños que deberían ver en sus acciones un modelo a seguir y que, por desgracia, eso es lo que les enseñan: por las buenas o por las malas, a como dé lugar y sin importar los daños que se causen, la consigna es salirse con la suya. No todos son así, por supuesto, pero por unos, la llevan los demás.

Pero también se les llama pobresores por los pobres sueldos que ganan sobre todo docentes del sector privado, aunque muchos de las escuelas públicas también reciben salarios exiguos, a grado tal que gana más un maistro albañil, con todo respeto a ellos, que un profesor de primaria o secundaria. Pero hay un sector privilegiado del magisterio que, lejos de sufrir privaciones, vive en la opulencia: la dirigencia sindical, cuyo mejor -o peor- ejemplo es Elba Esther Gordillo, multimillonaria lideresa que se enriqueció al amparo del poder de gobiernos priístas y panistas, hasta que en el gobierno de Enrique Peña Nieto se convirtió en su chivo expiatorio y fue a dar a la cárcel, pero por poco tiempo, y ya se dispone a volver por sus fueros.

Este Día del Maestro reflexionemos en que la Patria exige de sus hijos que en verdad la aman y que somos mayoría, una participación activa y comprometida para protestar contra los malos docentes que pretenden imponer la razón de la fuerza sobre la fuerza de la razón. Los mexicanos indignados ante la deplorable actitud de esos mal llamados maestros, que son minoría, debemos propugnar por cambiar el reprobable color del cristal del magisterio retrógrado por el loable color del cristal del magisterio de calidad y excelencia, a la usanza de los viejos y buenos profesores que eliminen del escenario educativo a los nuevos y malos pobresores.

¿No lo cree Usted así…? ¡Ánimo!

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