CRISTALES. Rebeldía light e idiotización inducida

Los tiempos cambian y las generaciones de los jóvenes también: no existe punto de comparación en la juventud conformista y sometida de los años 40 y 50, con la rebelde y contestataria de los 60s y 70s, la apática desencantada de los 80s, la cínica de los 90s, hasta llegar a las generaciones de la internet y las redes sociales, cuya participación social y política, en su mayoría, sólo se da a través de “likes” y pulgares arriba para apoyar cierta causa. Esto es lo que algunos sociólogos denominan el pasaje de la rebeldía a la integración sistémica. Esta reflexión surge a propósito del 51 aniversario del 2 de octubre del 68 y la matanza estudiantil en la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco, que hoy se conmemora. La juventud se identifica con la etapa en la que se da la rebeldía y se va contra las reglas, pero tal parece que los jóvenes de hoy prefieren pasar el tiempo pegados al celular o a la tablet.

Los jóvenes del 68 luchaban por ideales. Querían cambiar el mundo que les habían heredado las generaciones anteriores; se rebelaron contra el sistema autoritario y represor que finalmente los reprimió y los sometió a punta de balazos. Los jóvenes de hoy, en su gran mayoría, ni siquiera saben que pasó hace 51 años y algunos de los que lo saben, tienen una visión tergiversada o falseada, muy distinta y distante a la realidad. La convicción cedió su lugar a la conveniencia; los ideales son prácticamente inexistentes, al igual que la conciencia política y social. Hay sus excepciones, desde luego, al igual que en aquellos años también había jóvenes apáticos, indolentes e indiferentes. Lo lamentable es que en la actualidad, paradójicamente la apatía parece ser en realidad la nueva rebeldía.

 La verdadera rebeldía conlleva inquietudes e ideales y preludio de cambios que pueden y deben transformar el mundo; lucha para combatir la injusticia, la pobreza, la corrupción y la ignorancia, siempre aportando, proponiendo y construyendo. De ahí el reto que tenemos de cambiar el repudiable color del cristal de la pasividad y el valemadrismo juvenil por el alentador color del cristal de la participación activa y comprometida con las causas sociales y políticas por parte de las nuevas generaciones para acabar con la inútil e inofensiva rebeldía light y la idiotización inducida por el sistema establecido productor de mentes manipuladas y espíritus domesticados.

¿No lo cree Usted así…? ¡Ánimo!

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