CRISTALES. Sumar para multiplicar y no restar para dividir

El ser humano es el animal más contradictorio y paradójico del mundo: lo mismo suma para multiplicar que resta para dividir. Es solidario y se une como uno en la targedia, multiplicando esfuerzos. Pero al mismo tiempo, se empeña en dividir con estúpidos prejuicios discriminatorios, sean de género, raza, posición social, etnia, religión o ideología política.

El ser humano que tiende su mano derecha para ayudar al que necesita de su apoyo, es el mismo que, con la izquierda, arremete en violencia familiar. A Dios rogando con el mazo dando, con la mano derecha hace la señal de la cruz para persignarse y con la izquierda fustiga a quienes piensan o actúan diferente a él.

¿Será muy difícil apostarle a la solidaridad, la empatía y la unidad que tanta falta nos hace para sacar adelante a la familia, a la región y al país? Pensemos en que, puede haber discrepancias en el hogar, pero cuando se ve en peligro, la familia se une. Lo mismo ocurre en un país dividido por su ideología en dos bandos, pero ante la amenaza de otra nación, hay unidad y luchan juntos. Igual sucedería ante una invasión de seres extraterrestres: todos los terrícolas nos uniríamos para defendernos, sin importar nacionalidad. Esto lleva a preguntar: ¿Cuáles son las razones por las que una persona apoya a un sector o una causa y rechaza a otro u otra? ¿Será que estamos acostumbrados a ver sólo el árbol y no el bosque en su totalidad?

Debemos aprender a respetar a quienes piensan diferente a nosotros y aceptar que nadie, nadie tiene la verdad absoluta. Podemos aprender a apoyarnos no sólo en situaciones extremas, sino en todo momento, sin esperar nada a cambio, sin algún motivo; sólo con la convicción de que todos somos uno, que vinimos a este mundo para dejarlo mejor que como lo recibimos y que podemos y debemos cambiar el nefasto y desgastante color del cristal del egoísmo, por el alentador y promisorio color del cristal del humanismo y la hermandad, donde el compromiso de todos sea sumar para multiplicar y no restar para dividir. Difícil, pero no imposible.

¿Está Usted dispuesto…? ¡Ánimo!

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