CRISTALES. Tiempo de sumar y multiplicar, no de restar ni dividir

Una buena fórmula para llegar y mantenerse entre las privilegiadas naciones del primer mundo se encuentra en las operaciones básicas de la aritmética: sumar esfuerzos para multiplicar resultados y dividir responsabilidades para restar problemas. Si gobierno y sociedad nos sumamos en la lucha por sacar adelante a México, haciendo bien y a la primera cada uno lo que debe hacer sin pretextos ni justificaciones y sin restarle méritos a nadie ni crear división entre la misma sociedad, como está sucediendo actualmente. Un gobernante eficaz es receptivo a la crítica y refractario al falso halago a su vanidad; por desgracia, la mayoría de los que hemos tenido ha sido lo contrario: reciben con beneplácito las lisonjas y rechazan sistemáticamente todo señalamiento por muy bien fundamentado que esté y fustiga con acritud a quienes tienen el atrevimiento de cuestionar sus acciones y decisiones.

Tiene razón el periodista Joel Hernández Santiago cuando advierte: dividir al país, a su gente, utilizar un lenguaje de odio y de descalificación a quien no piensa como uno piensa es dañino en toda relación humana; pero lo es más cuando se hace desde la fuerza del poder y la fuerza del Estado. A fuerza de repetir una y otra vez desde el púlpito matutino del poder que enemigos de la 4T atentan contra el cambio de régimen, el pueblo desinformado se la llega a creer y anida el odio hacia quienes ejercen su legítimo derecho de no estar de acuerdo con las medidas de gobierno que, a su juicio fundamentado, traerán consecuencias negativas para la nación. Los mexicanos de bien que amamos a este país, que luchamos día con día para sacarlo adelante y que, por fortuna, somos mayoría, deseamos lo mejor para él.

Quienes señalan con argumentos las fallas, omisiones y malas decisiones de la cúpula del poder no son enemigos del gobierno ni del presidente López Obrador; la mayoría de ellos lo único que quieren es contribuir a una mejor nación, cambiando el confuso y difuso color del cristal del autoritarismo y la cerrazón por el preciso y conciso color del cristal de la pluralidad, la apertura y el consenso que debe imperar en todo régimen democrático, consciente de que es tiempo de sumar y multiplicar, no de restar ni dividir.

¿No lo cree Usted así…? ¡Ánimo!

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