CRISTALES. Un buen principio para no tener un mal Fin

Si lo que mal empieza, mal acaba, entonces procuremos un buen principio para tener un buen fin, a propósito de que, desde hoy hasta el lunes, será el denominado Buen Fin, que desde 2011 se realiza en México. Una iniciativa ideada por la Concamín para adelantarse al Viernes Negro de EU, donde los establecimientos comerciales sacan sus saldos con ofertas muy atractivas para los consumidores, aunque aquí, más que buenos precios, se ofrecen facilidades de pago a plazos largos sin intereses. El problema radica en que, si usted se atrasa un solo día en la mensualidad, enfrenta el problema de tener que pagar tasas que, en no pocas ocasiones, rayan en el agio, por lo que debemos informarnos muy bien de los pormenores del crédito para no llevarnos sorpresas desagradables con la “letra chiquita” de los contratos.

También debemos revisar bien las etiquetas de los productos y guardar los recibos por si hay alguna reclamación o queremos realizar algún cambio o devolución. Revisemos todos los requisitos para hacer válida la garantía y, lo más importante: establecer prioridades comprando sólo lo que en verdad necesitamos, mediante un consumo responsable. Cuidado con promociones de 2×1 o 3×2 que pueden resultar atractivas por el ahorro que implican, pero en ese momento terminamos pagando más que lo que teníamos planeado gastar. Y ojo con la tarjeta de crédito, que es el financiamiento más caro que hay en México. Datos de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores revelan que, en promedio, los mexicanos manejan 3 tarjetas de crédito y quienes ganan, por ejemplo, 15 mil pesos mensuales, tienen una deuda en plásticos por 150 mil pesos, es decir, 10 veces lo que ganan en un mes.

El Buen Fin debe ser una relación ganar-ganar, tanto para los productores y los comerciantes que logren más ingresos por un mayor volumen de ventas, como para los consumidores que adquieran productos a mejores precios con facilidades de pago. Una compra inteligente puede cambiar el desesperante color del cristal del arrepentimiento derivado del arrebato consumista por el estimulante color del cristal de la mesura y la satisfacción de no caer en la tentación de compras superfluas e innecesarias, con la seguridad de haber tenido un buen principio para no tener un Mal Fin.

¿No lo cree Usted así…? ¡Ánimo!

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