CRISTALES. Violencia sin freno

El dejar de hablar de un problema no lo va a resolver; menos aún el meter la cabeza en la tierra para ignorarlo. Esa pésima táctica la utilizó EPN durante su gobierno en el tema de la inseguridad y la violencia. De nada le sirvió y la situación, lejos de mejorar, empeoró, quedando su sexenio como el más sangriento desde que se tiene registro, no obstante que su antecesor Felipe Calderón fue el que le declaró la guerra a la delincuencia organizada. Sin embargo, la administración lopezobradorista no se quiere quedar atrás y al grito de “quítate que ahí te voy”, en junio de 2019 el promedio diario de víctimas de homicidio fue de 102.6, casi empatando a la de febrero que fue de 102.7 asesinatos diarios, los dos meses con el mayor nivel de violencia homicida de la historia, ambos registrados este mismo año, y en el actual sexenio.

Ya suman 17 mil 608 muertes violentas en el primer semestre, según datos actualizados del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, 4.4% mayor que la registrada en el mismo periodo de 2018, el año con la cifra anual más alta de crímenes hasta la fecha. Y este mes pinta peor: el 5 de agosto fueron asesinadas 108 personas en 25 estados, en tanto que ayer Uruapan despertó con el macabro hallazgo de 19 cuerpos, 9 colgados de un puente y varios desmembrados, mientras que en Veracruz 9 cadáveres han sido localizados en menos de 24 horas. Pero de todo esto no se habla ni se abunda en las mañaneras presidenciales. A lo más que ha llegado AMLO, a pregunta expresa de reporteros por los 19 cuerpos de Uruapan es: “Yo no voy a declarar la guerra”.

Lo cierto es que una nación que registra más de 17 mil asesinatos en 6 meses sin meter a la cárcel a los homicidas ni darle la dimensión que amerita, es una nación donde sienta sus reales la impunidad y la ausencia del Estado de derecho, por lo que urge cambiar el peligroso color del cristal del ‘hazte que la virgen te habla’ por el decidido color del cristal de ‘voy derecho y no me quito’ y la 4T abandone la política del avestruz, deje de hacerse pato y diga, pero en serio, ‘me canso ganso que le entro al toro’ para ponerle fin a esta violencia sin freno. Se vale soñar.

¿No lo cree Usted así…? ¡Ánimo!

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