CRISTALES. Vivir de prisa… y morir temprano 

 

Vivir de prisa… y morir temprano

Nos referimos en esta ocasión a todos esos chavos de hoy que parecieran querer vivir de prisa y morir temprano, que quisieran literalmente beberse la vida de un trago, siguiendo al pie de la letra la canción ‘Corro, vuelo y me acelero’. No han aprendido a caminar y ya quieren correr a toda velocidad por caminos para los que no están preparados física, mental, emocional ni espiritualmente; se consideran con la suficiente madurez para fumar, tomar, consumir drogas y tener relaciones, pero son incapaces de ganar su dinero para pagar sus vicios y el preservativo, si es que lo usan; menos aún afrontan las consecuencias de un accidente, detención o embarazo. El Centro de Integración Juvenil reveló que la edad en la que los menores se inician en el consumo de tabaco, alcohol, marihuana e inhalantes se redujo a los 10 años, y el cristal es ya la segunda droga de mayor consumo.

Otro factor que incide en el problema es el de los medios electrónicos, sobre todo la internet y las redes sociales, que son un vicio en la mayoría de los menores. Los temas de sexo y drogas, la búsqueda del placer irrefrenable, los excesos de toda índole, el vivir la vida sin importar sus consecuencias y la idea de que es mejor lo fácil de obtener que lo que cuesta trabajo alcanzar, se han arraigado en la mente de un gran número de menores que viven sin freno y al llegar a la edad adulta ya son unos ancianos de espíritu, sin ganas de vivir por no haber disfrutado cada etapa a su tiempo, con medida y sin exceso.

 La irresponsabilidad de los padres, la permisividad de las autoridades, los contenidos inapropiados en los medios y los excesos en redes sociales e internet derivan en un cuerpo social atrofiado en el que pubertos y adolescentes se envician a muy temprana edad con tabaco, alcohol y drogas, además de enfrentarse a embarazos no deseados, con el costo, en muchas ocasiones, de la vida de las víctimas o  al menos, que desperdician los mejores años de su existencia. Por ello, urge cambiar el decadente color del cristal de la patética realidad que viven muchos chavos, por el alentador color del cristal de la esperanza de un mejor mañana para acabar con el estigma de vivir de prisa… y morir temprano.

¿No lo cree Usted así? ¡Ánimo!

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