Cruz Azul, el gran bufón de la Liga MX

Fernando Benito

Cruz Azul se ha convertido en el hazmerreír del fútbol mexicano. Ya no tiene solo que ver con el hecho de que no ha podido ser campeón en casi 23 años, sino por todo lo que sucede cotidianamente alrededor de la institución.

Aunado al gran escándalo de corrupción que rodea a la Cooperativa, cuyas instalaciones corporativas por cierto fueron tomadas anoche por la policía de la Ciudad de México, está también la polémica que se ha suscitado por el comportamiento de algunos jugadores del equipo, quienes en plena pandemia del Covid-19 decidieron irse a pasarla bien a las playas de Acapulco y Cancún.

A elementos como Adrián Aldrete, Santiago Giménez y Juan Escobar, les importó ‘un pepino’ el que por sentido común, se tengan que extremar precauciones por la contingencia de salud que se vive en todo el país. Ellos fueron vistos sin ningún tipo de protección disfrutando sus días libres en estos maravillosos lugares.

¿Vivirán ellos en un mundo aparte?, digo, ¿que no están conscientes de que al viajar se exponen a un eventual contagio? Probablemente conocen los riesgos, pero su criterio no les alcanza para comprender que lo que hicieron no fue lo correcto.

En una Liga como la MX, que ha presentado en sus jornadas iniciales problemas relacionados con la pandemia en varios equipos (incluyendo la Máquina Celeste), es difícil de concebir que a los futbolistas les falte compromiso para respetar los protocolos sanitarios.

Cruz Azul, como club profesional, tendría que aplicar un reglamento estricto que le dejará en claro a los trabajadores del equipo, como deberían comportarse en tiempos de contingencia, pero, que se puede esperar de una institución que lejos de ser seria, ha hecho todo lo posible por volverse el gran bufón del balompié nacional.

Reflexiono insistentemente, que mientras los basquetbolistas de la NBA renunciaron hasta a sus familias por dos meses para sacar adelante la temporada en la ya famosa ‘burbuja’ de Orlando, aquí tenemos a jugadores que solo siguen pensando en sí mismos; lo demás, equipos, torneo, aficionados, les importa muy poco.

En este último comparativo radica la enorme diferencia entre tener a deportistas de una Liga de excelencia y de una ‘bananera’ de tercer mundo.

 

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