Cuestión de prudencia

 

La semana pasada, el Senado de la República aprobó la despenalización del uso lúdico, médico, industrial y de investigación de la marihuana. Con ello se puede dar por sentado que prontamente, tras superar algunos procedimientos burocráticos, será finalmente legalizado su consumo personal e incluso el cultivo en los hogares de las plantas. En estos momentos, el dictamen debe esperar por la aprobación de la Cámara de Diputados la cuál debe hacerse antes del 15 de diciembre.

La Ley contempla que cualquier persona particular mayor de 16 años puede comprar y portar hasta 28 gramos de cannabis. Esta cantidad se considera equivalente a una cajetilla de 28 cigarrillos. Los expendios de cannabis deberán ser debidamente autorizados y regulados. Las personas podrán también cultivar seis plantas en sus hogares y un máximo de ocho si en la casa viven dos o más consumidores. El dictamen abre la posibilidad para la liberación de personas procesadas o sentenciadas por posesión simple de marihuana.

Algunos de los beneficios que trae la ley es que permitirá que muchas personas que consumen esta droga, no tengan que entrar en los círculos oscuros del narcotráfico para su adquisición. De igual manera, permitirá a las autoridades gubernamentales del sector salud poder monitorizar de mejor manera a los consumidores y con ello dirigir más asertivamente mensajes y políticas de prevención y tratamiento de las adicciones.

Sin embargo, es necesario recordar los efectos negativos que el consumo de la cannabis trae consigo. Diversos estudios clínicos han demostrado, desde hace tiempo, que su consumo a largo plazo produce psicosis. Otras investigaciones han hallado que el consumo de marihuana aumenta al doble el riesgo de los accidentes de tránsito. Asimismo, es necesario destacar qué la detección de una persona en estado de intoxicación por consumo de cannabis amerita de un examen clínico de sangre y no de una prueba del aliento como es en el caso del alcohol.

Definitivamente amigo radioescucha, la legalización de la marihuana no significa que sus efectos perjudiciales hayan desaparecido. La cannabis es una droga que induce adicción y cuyo consumo prolongado y desmedido trae diversos problemas de salud. Por otra parte, mientras el consumo de alcohol afecta los reflejos, el de la cannabis afecta la localización espacial. Ambos traen efectos peligrosos, en particular para los conductores. El llamado, por lo tanto, es a la prudencia, como siempre. ¿No lo cree usted así?

 



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