Defender la democracia

 

Como resultado de la consulta popular del pasado domingo, la opinión del “Sí” obtuvo una abrumadora mayoría con más del 90% de los votos. Sin embargo, dada la muy escasa participación, la cual apenas rondó el 7%, el resultado no será vinculante. Antes de siquiera haber terminado la jornada, ya Morena se anticipaba a culpar al INE por la poca afluencia de ciudadanos a expresar su opinión. Ahora bien, diversas circunstancias parecen mostrar que ni ellos mismos querían promoverla.

En primer lugar, llama poderosamente la atención que el principal proponente de la consulta, el presidente Andrés Manuel López Obrador, no participó de ella. Así, el domingo, en vez de presentarse al centro asignado, se fue de gira en helicóptero a supervisar el avance en la construcción de carreteras en Nayarit. Su esposa, Beatriz Gutiérrez Muller, tampoco asistió porque estuvo acompañando al mandatario y reclamó que el INE no había habilitado mesas para ciudadanos en tránsito, cuando esta modalidad no está contemplada en la Ley de Consultas Populares.

Dicen desde Morena que el culpable de la elevada abstención fue el INE por no haber habilitado un número adecuado de mesas. Sin embargo, fueron los mismos diputados de la 4T los que asignaron recursos insuficientes. Como consecuencia de ello, no se pudo contar con el mismo número de centros que en cualquier elección. Dicen además, que no se hizo la publicidad necesaria. No obstante, fue el INE el único que realmente brindó información sobre la consulta. El Congreso de la Unión no informó y además prohibió por ley que el Ejecutivo lo hiciera.

A fin de cuentas, lo único exitoso en esta jornada fue que, frente a todos los contratiempos, el Instituto Nacional Electoral pudo organizar la primera consulta popular a nivel federal en México. Se logró instalar el 99.99% de las mesas proyectadas. Solo 7 no pudieron funcionar: 1 en Rosarito, 2 en Comitán, 2 en Villaflores y 2 en Xalapa. Esto debido a que vecinos de la zona lo impidieron. Las restantes 57 mil 63 mesas se instalaron y funcionaron sin mayores novedades.

Definitivamente, amigo radioescucha, las consultas populares son actividades que merecen y reflejan respeto por el pueblo y la nación. Convocarlas, movilizar a la militancia para recoger firmas y luego no asistir es una total insolencia. Pese a ello, no podemos dejar que este fracaso enlode el significado profundamente democrático que pueden tener estos instrumentos. El pueblo chileno, por ejemplo, recientemente lo utilizó para solicitar el cambio de la última constitución latinoamericana que fue escrita en tiempos de dictadura. Aplicar una consulta popular es benéfico cuando se aplica para temas que realmente valen la pena. Tomemos esos ejemplos y defendamos nuestra democracia.



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