Democracia en peligro

 

Esta semana entró en vigencia el T-MEC y con éste se abre una nueva etapa para México que determinará el rumbo de la nación con miras al 2050. El T-MEC no es sólo un tratado económico de libre comercio, el acuerdo busca promover la protección de diversos ámbitos como: medio ambiente, derechos laborales, transparencia, buen gobierno y rendición de cuentas, participación y acceso igualitario y salud y vida de las personas. El T-MEC es un tratado mucho más comprehensivo que el TLCAN porque va más allá de la promoción del libre comercio y la inversión.

Esta circunstancia trae tanto amenazas como oportunidades para la democracia mexicana. Esta semana por ejemplo, a iniciativa del Senador Ricardo Monreal, el Congreso de la Unión aprobó de manera apresurada y sin suficiente discusión reformas a la Ley Federal de Derechos de Autor y al Código Penal Federal que violan la Constitución mexicana. Por ejemplo, se aprobó un mecanismo de censura, conocido como “notificación y retirada”, que exige que se remuevan contenidos en línea ante una acusación de violación de derechos de autor así no se haya comprobado la denuncia.

Sin embargo, el T-MEC también trae oportunidades para la democracia mexicana que debemos aprovechar para el fortalecimiento de nuestras instituciones y, particularmente, en la lucha anticorrupción. El tratado exige a las partes de aplicación de normativas internacionales que incentivan la participación del sector privado y la sociedad civil en la prevención y combate a la corrupción. En consecuencia, el T-MEC puede servir de palanca a la ciudadanía para impulsar el Sistema Nacional Anticorrupción ante los ataques y omisiones recurrentes por parte del presidente Andrés Manuel López Obrador.

El T-MEC debe servir también de motor para impulsar la reinvención de nuestra nación en términos económicos. La principal ventaja competitiva de México no puede continuar siendo el ofrecimiento de mano de obra barata. En primer lugar, porque ante el nuevo paradigma tecno-económico que viene emergiendo la mano de obra barata será sustituida por robots, así como la impresión 3D reducirá la necesidad de las maquiladoras. Pero por sobre todo, porque es a causa de que nuestra principal ventaja competitiva ha sido la mano de obra barata que, aunque crezcamos económicamente, los salarios se mantengan igual y la pobreza no puede ser reducida.

Definitivamente amigo radioescucha, el T-MEC nos plantea un gran reto: la democracia mexicana con miras a 2050. No es un asunto exclusivo de nuestra inserción en la economía mundial, ni tampoco de entender la democracia en términos meramente electorales. El T-MEC nos exige entendernos como una sociedad en la que el bienestar social se realice desde nuestras bases en la participación ciudadana. Porque de lo contrario, corremos el peligro de dar paso a regímenes destructivos del estado de derecho y las instituciones. Si en México seguimos por el rumbo actual la democracia misma estrá en peligro.



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