¿Dónde están las ranas?; en extinción 40 por ciento de los anfibios

Jessica Ayala Barbosa

Torreón, Coahuila (24/09/2018).- Hace algunas décadas, la temporada de lluvias en La Laguna era sinónimo de ranas. Los adultos que crecieron en aquellos años recuerdan que era común ver a estos anfibios en los jardines de sus casas o en los parques y otras áreas no pavimentadas de la ciudad. Su croar era parte del paisaje sonoro de la región desde que se formaban los primeros charcos hasta que se secaban y nadie lo consideraba un problema.

No pocos niños de entonces se divertían contemplándolas. Los más osados las tomaban con sus manos y jugaban a atraparlas y mantenerlas cautivas, sin éxito, en una laguna improvisada dentro de sus casas. Hoy día, los menores rara vez pueden ver a estos animales en su hábitat natural, lo que genera temor injustificado hacia ellos, incluso aversión.

Muchos adultos se preguntan qué pasó en espacios como el Parque de las Ranas, ubicado en la colonia Torreón Jardín, que debe su nombre a estos anfibios porque en temporada de lluvia era habitual verlas ahí y donde ahora no hay ni rastro de ellas.

El grupo de vertebrados más amenazado

La disminución de avistamientos no es casual, la declinación de poblaciones de anfibios y la extinción de algunas especies es una realidad que han reportado muchos autores en revistas y artículos científicos, afirma el doctor en Ciencias Biológicas David Ramiro Aguillón Gutiérrez.

Los anfibios son el grupo de vertebrados con más especies en peligro de extinción; se considera que hasta 40 por ciento de ellos tienen un grado de amenaza para su conservación”, detalla el también catedrático e investigador de la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad Juárez del Estado de Durango (UJED).

Los anfibios son tan delicados que sirven como termómetro del impacto del ser humano en el medio ambiente, ya que son los primeros en sucumbir ante la contaminación o cambios climáticos.

Son animales que pueden servir como indicadores de la calidad del hábitat; son muy sensibles, puesto que tienen una piel desnuda, no tienen escamas, pelos o plumas y puede absorber fácilmente contaminantes o percibir cambios en la humedad o en la temperatura”.

La mejor manera de hacer frente a su gradual desaparición es la educación; “la gente debe considerar que estos animalitos están realmente en su hábitat, nosotros somos los que llegamos a poner nuestras casas donde ellos ya vivían desde hace mucho tiempo”.

En tanto, su primera recomendación es no matarlos: “no representan un peligro para la población ni para nuestros alimentos o para nuestros animales domésticos y no son transmisores potenciales de enfermedades si no se les molesta y no se les manipula”.

También es necesario evitar más pérdida de su hábitat; el pavimento y los desarrollos habitacionales en zonas donde aún se concentran poblaciones de anfibios representan un gran problema para su conservación.

Asimismo, se sugiere evitar el uso de insecticidas, ya que además de matarlas, las sustancias químicas van recorriendo las redes tróficas y en última instancia pueden llegar al ser humano.

Los parques, lotes baldíos y otras áreas que conservan sus condiciones naturales suelen ser los lugares donde habitan estos anfibios y, según detalla Aguillón Gutiérrez, las especies más comunes en La Laguna son los sapos Anaxyrus cognatus, Anaxyrus debilis, Gastrophryne olivácea, Scaphiopus couchii y Spea multiplicata, y las ranas Lithobates berlandieri y Lithobates catesbeianus, esta última más conocida como rana toro.

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Un rol importante 

Al igual que cualquier otra especie, los anfibios son parte de las redes tróficas y juegan un importante rol en la conservación del medio ambiente.

Las poblaciones grandes de ranas y sapos pueden depredar toneladas de larvas de mosquitos, lo que cobra gran relevancia en zonas como La Laguna, donde se han presentado casos de dengue y otras enfermedades transmitidas por estos insectos.

A su vez, son alimento de aves, murciélagos y serpientes, de tal forma que, si comienzan a declinar, también esta fauna se ve afectada, pues les falta una fuente de alimento.

No son una plaga

Hace unos días, los vecinos del fraccionamiento Ampliación San Antonio de Gómez Palacio, reportaron una “plaga” de ranas en su sector, sin embargo, el especialista considera que la concentración de anfibios en esa zona no califica como tal.

Entre las molestias que les ocasionaban los anfibios, los colonos mencionaron su “canto”, que hacía casi imposible conciliar el sueño por las noches, así como el hecho de que se metían a sus casas.

En el caso del ruido realmente no hay mucho que hacer, el comportamiento de los machos es croar para atraer a una hembra, ese comportamiento no se puede modificar más que eliminando directamente a los anfibios, aquí la recomendación es soportar esta temporada el ruido”.

Hasta hace unas semanas estos anfibios se encontraban viviendo bajo la tierra en una especie de sueño del que despertaron cuando su piel percibió la humedad derivada de las recientes precipitaciones pluviales.

En la región tenemos varias especies de anfibios que sufren algunas adaptaciones al desierto o a las zonas áridas; la mayor parte del año algunos se mantienen bajo tierra dentro de cavidades que ellos mismos hacen y ahí bajan su metabolismo para soportar la escasez de alimento o de agua, pero cuando llueve ellos sienten la humedad del líquido que va escurriendo por el suelo, entonces aprovechan ese período para salir, rehidratarse, comer, buscar pareja y reproducirse y los renacuajos tienen este período para acumular agua a fin de crecer y convertirse en adultos para, cuando terminen las precipitaciones pluviales, meterse a la tierra a esperar otra temporada de lluvias”, explica Aguillón Gutiérrez.

El especialista refirió que estos animales pueden ser peligrosos sólo si se les manipula y no se tiene una higiene adecuada. Si, por ejemplo, alguien los agarra y luego se mete las manos a la boca o come, puede contraer una bacteria como una salmonela.

También hay que recordar que tienen unas glándulas (parótidas) que secretan veneno, pero este solamente sería peligroso si se ingiere o si se tocan al tener alguna herida en las manos.

¿Sabías que…?

  • En su hábitat natural es difícil que los anfibios vivan más de cinco años.
  • Pueden llegar a vivir de 15 a 20 años en cautiverio.
  • Dependiendo de la especie, pueden medir entre cuatro y seis centímetros de la punta de la «cara» al final del tronco. 
  • Pueden pasar desde meses hasta dos años bajo la tierra esperando las lluvias.

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