El mejor ejemplo del fracaso

Como se sabe, el presidente Andrés Manuel López Obrador anunció el pasado domingo que se había contagiado de Covid-19 y que debía realizar el tratamiento médico correspondiente. El anuncio llega en momentos en que la nación alcanza las 150 mil muertes confirmadas por el coronavirus, acercándose nuevamente a ocupar el tercer lugar a nivel mundial. Si bien se ha comenzado el proceso de vacunación, la producción y adquisición de las vacunas están aún muy lejos de reflejarse en la reducción de la tasa de contagios en la nación.

Mientras tanto, el sistema de salud mexicano se encuentra colapsado. Ante la urgencia, la mayoría de los mexicanos que precisan de atención médica están acudiendo a lo que tienen a la mano y al alcance de su bolsillo: los consultorios anexos a las farmacias. Según datos de la Asociación Nacional de Farmacias de México, estos dispensarios médicos atienden un promedio de 300 mil pacientes diarios. De estos, un estimado del 40%, 120 mil personas, presentan síntomas relacionados con Covid-19.

El colapso del sistema de salud es resultado del fracaso en la estrategia de prevención y reducción de la tasa de contagios. Un caso que ejemplifica la situación lo pudimos ver este fin de semana. El presidente Andrés Manuel López Obrador se infectó del coronavirus. Antes de hacerse la prueba y aislarse, sostuvo reuniones con el Alto Manto Militar, con Jaime Rodríguez Calderón, gobernador de Nuevo León, Olga Sánchez Cordero, Secretaria de Gobernación, Marcelo Ebrard, Canciller de México, Tatiana Clouthier, Secretaria de Economía, el empresario Alfonso Romo y estuvo además presente en varias reuniones y actos públicos.

Según puede verse en algunas fotos y vídeos difundidos en medios y redes sociales, el presidente estuvo sin cubrebocas en proximidad a distintas personas, quienes en muchos casos tampoco portaban protección. Es por situaciones como esta, que es imprescindible tomar medidas preventivas. Las personas infectadas con el Sars-Cov-2 pueden pasar días sin manifestar síntomas o hasta no expresarlos en absoluto. Sin embargo, durante ese período, pueden contagiar a las personas que se acerquen a su entorno.

Definitivamente, amigo radioescucha, la prevención es un asunto que debemos tomar con mucha responsabilidad y es cosa seria. Deseamos que, tras su infección, además de su pronta recuperación, el presidente López Obrador no se haya convertido en un foco de contagio dadas las diversas reuniones y actos en los que estuvo presente. Igual que el mandatario, miles de mexicanos no han conscientizado su responsabilidad en la prevención para la reducción de la transmisión del coronavirus. En México, en estos momentos, estamos ante el mejor ejemplo del fracaso en la estrategia contra el Covid-19.

 

 



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