El PRIAN sí existe

El nuevo dirigente nacional del PRI, Alejandro Moreno Cárdenas, aseguró en entrevista reciente que, con el objetivo de que su partido vuelva a obtener triunfos electorales no descarta la posibilidad de establecer alianzas, incluso con Acción Nacional. Las reacciones no se hicieron esperar pues, aunque en un amplio sector de la población se habla del PRIAN por los presuntos acuerdos de facto que ha habido entre esas dos fuerzas políticas, en los hechos no han aparecido juntos en coalición en las boletas, al menos en comicios importantes.

Pero no es la primera vez que se habla de la posibilidad de que estos dos partidos, los más antiguos con registro vigente, se unan para lograr un triunfo en las urnas. En el proceso electoral del año pasado Ricardo Anaya, candidato del PAN, sugirió la posibilidad de que el abanderado del PRI, José Antonio Meade, renunciara a sus aspiraciones presidenciales para que juntos tratarán de impedir el triunfo de AMLO. La sola sugerencia le terminó costando caro al joven aspirante pues muchos panistas se sintieron ofendidos ante lo que consideraban una traición a sus principios.

Sin embargo, ante las condiciones actuales y la tendencia a establecer un régimen hegemónico por parte de López Obrador y Morena, la alianza PRI-PAN no suena tan descabellada. El próximo año, en el que habrá comicios de carácter local, es muy probable que veamos candidaturas comunes, incluidas algunas del Revolucionario Institucional con Acción Nacional. Hay quienes piensan que esa es la única posibilidad para el tricolor, al que se observa a la deriva.

La frecuente salida de figuras destacadas del otrora poderoso PRI es una señal de la crítica situación en ese partido. No obstante, Acción Nacional deberá pensar muy bien antes de establecer alianzas con el que históricamente ha sido, al menos en el papel, su principal adversario. A los ojos del electorado sería confirmar la existencia del PRIAN imponiéndose el pragmatismo al considerar que el fin de ganar la elección, justifica cualquier medio, con tal de recuperar el terreno perdido en las urnas, sobre todo, en las zonas geográficas que ahora son bastiones de Morena.

Definitivamente amigo radioescucha, al desaparecer las convicciones ideológicas partidistas, lo que domina es la ambición de hacerse del poder o conservarlo. La búsqueda de alianzas para el PRI puede ser el único camino que le permita la supervivencia. No obstante, el blanquiazul deberá sopesar de manera cuidadosa si vale la pena convertirse en instrumento que reviva al moribundo, con el riesgo de dañar su propia salud e imagen, al refrendar, ahora en las boletas, que el PRIAN sí existe.

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