¡Electrocutante derrota!

Fernando Benito

Torreón, Coahuila (19/08/2019).- La contundente derrota de 3 goles a 0 ante los Rayos del Necaxa, ha dejado incrédulos a  muchos de los seguidores de Santos Laguna, quienes veían a su equipo en este arranque de torneo como una máquina bien afinada de hacer futbol.

La decepción es grande por qué es difícil concebir que tras 4 victorias consecutivas, en las que los Guerreros lucieron autoritarios sobre la cancha, se sufra este notable descalabro y ante un rival que al principio del encuentro era claramente dominado.

Obviamente las justificaciones lógicas de este escandaloso resultado, giran en torno a que el conjunto albiverde careció de efectividad a la hora de definir, pues desperdició varias oportunidades claras de anotar, añadiendo además el tema de la suerte por esos 3 disparos que se estrellaron en los postes y la anulación de un tanto aparentemente legítimo derivado de una revisión en el VAR.

Quedarse con esta explicación es algo meramente barato, pues hay que ir más allá para encontrar las diferencias de este partido en relación a lo que enseñó Santos en las 4 jornadas iniciales. Primero, enfrente estaba un equipo como Necaxa, que supo sobreponerse a los instantes de apremio y los más importante, tuvo capacidad de respuesta.

Los Rayos no fueron las Chivas, Bravos, Atlas o Puebla, escuadras mediocres que se convirtieron en presas accesibles para los laguneros ante los pocos argumentos futbolísticos que mostraron, así es que una vez que el oponente fue distinto en capacidad, los problemas comenzaron a presentarse para los Guerreros.

Segundo, la estrategia de presionar desde la salida estuvo lejos de ser eficiente, ya que los Rayos fueron más inteligentes para mover el balón rápidamente y en base a jugadas individuales, colectivas o hasta en trazos largos, se las arreglaron para ir superando líneas y así elaborar sus llegadas al marco contrario.

Tercero, lamentablemente quedó en evidencia que el aparato defensivo de Santos apenas está en el proceso de ser algo sólido, es cierto, había marcadas ausencias de elementos importantes, pero esto no justifica el hecho de por momentos permitir tantas libertades.

Lo que sucedió pues en el Estadio Victoria de Aguascalientes, dejará enseñanzas en el club albiverde y sobre todo en el estratega Guillermo Almada, quien seguramente ya se dio cuenta que la Liga MX está llena de equipos malos, sí, pero hay otros (contados) que demuestran mayor orgullo a la hora de encarar responsablemente sus compromisos.

Lo que es una realidad, es que ese “Super Santos” que algunos dizque conocedores pintaban, simplemente ya no existe. En su lugar quedó un conjunto competitivo que puede ganar, pero también puede ser goleado.

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