Fracaso tras fracaso

Al igual que 2019, el año 2020 significó un nuevo récord en el número de homicidios dolosos en México. Con un total de 35 mil 484 asesinatos, el año pasado se posiciona como el segundo más violento de nuestra historia contemporánea con una pequeña e insignificante reducción del 0.4%. En promedio, cada 24 horas fueron asesinadas 97 personas, entre ellas 10 mujeres. Del total de casos, mil 210 correspondían a niños o adolescentes y 969 fueron catalogados como feminicidios, es decir, asesinatos de mujeres por razones de género.

Guanajuato y Zacatecas fueron las entidades con mayor número de homicidios. En Guanajuato se registraron 4 mil 510 víctimas, lo cual equivale al 13% de todos los asesinatos del país. Solo en esta entidad, el incremento en los asesinatos fue de un 25%. Aunque a mediados del año pasado fuerzas federales y estatales capturaron al líder del Cártel de Santa Rosa de Lima, que es uno de las principales organizaciones que opera en ese estado, ello no redujo el número de crímenes violentos cometidos.

Estas cifras fueron alcanzadas pese a haberse vivido un año tan atípico como lo fue el 2020, durante el cual tuvimos un período prolongado de confinamiento en el que la gente salió menos de sus casas. En este sentido, es pertinente hacer alusión a que en lo que sí hubo una baja fue en los homicidios culposos. Es decir, aquellos asesinatos que no fueron cometidos de manera intencional. En su mayoría, estas situaciones ocurren por accidentes de tránsito. Sin embargo, como consecuencia de una menor movilidad, hubo una reducción de los accidentes automovilísticos, lo cual se reflejó en una disminución de este indicador.

Si bien las cifras revelan una desaceleración con relación a lo vivido en 2017 y 2018, obviamente esto no es suficiente, dado que los dos últimos años han marcado el triste récord de mayor número de asesinatos registrados. Ante este panorama, brilla por su ausencia una política de seguridad del Gobierno Federal que proteja al pueblo. Pero también, el gobierno de la 4T se distancia de las organizaciones internacionales de lucha contra el narcotráfico, como la DEA estadounidense.

Definitivamente, amigo radioescucha, estas cifras revelan el fracaso de los “Abrazos y no balazos”. Ni en los peores tiempos de la guerra contra el narcotráfico ocurrieron tantos asesinatos como los acaecidos durante los dos años de este gobierno. Lastimosamente, no se trata de un caso aislado. Junto a éste, se encuentra el triste y catastrófico chasco de la reforma al sistema de salud en plena pandemia por el Covid-19 y la estrepitosa contracción de la economía mexicana. En fin, de un gobierno a otro los mexicanos no tenemos sino fracaso tras fracaso.



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