Freno a las injusticias de la justicia

El pasado 12 de febrero, el presidente López Obrador anunció su respaldo a la propuesta de reforma del Poder Judicial presentada por el presidente de la Suprema Corte de Justicia Arturo Zaldívar para combatir la corrupción y el nepotismo, impulsar la paridad de género y el fortalecimiento de los defensores públicos en el ámbito del amparo familiar. Como el Poder Judicial no tiene facultad de presentar iniciativas ante el Poder Legislativo, el ministro Zaldívar la entregó al presidente, quien la introdujo al Congreso de la Unión.

Cabe recordar que en enero se filtró un supuesto borrador de proyecto de ley para la reforma del sistema judicial en el que se eliminaban restricciones a las intervenciones telefónicas, en particular a las investigaciones de delitos electorales, se relajaban las restricciones para la presentación de pruebas ilícitas y se facilitaba el arraigo o detención de sospechosos durante las investigaciones en una violación abierta a los derechos humanos . Sin embargo, la presunta propuesta no fue la que se presentó ante el Congreso, sino que el presidente terminó avalando la del ministro Zaldívar.

Surge la duda si esto fue una estrategia de distracción, ya que en la propuesta filtrada, el Senado asumía un rol protagónico en la fiscalización y designación de jueces. Como es de esperar, esta propuesta generó controversia por la posibilidad de inmiscuir intereses políticos en casos particulares de justicia. Ante esta alternativa, la iniciativa del presidente de la Suprema Corte es preferible porque le da esa misma atribución al Consejo de la Judicatura Federal, ente que puede designar jueces o magistrados para casos particulares.

El ejemplo anterior es pertinente para ilustrar la funcionalidad de los distractores. La primera propuesta que colocaba esta atribución a nivel del Senado, saltaba a la vista de manera escandalosa; ante ella, la propuesta del Consejo de la Judicatura Federal, luce mejor y se deja pasar. Sin embargo, esta jugada le permite al Consejo de la Judicatura ser quien juegue el papel de designar jueces parcializados, no independientes, ante casos polémicos que puedan tener costos sociales e intereses políticos. De no ser por el distractor, esta alternativa ya habría generado un gran escándalo. De los males, el menos.

Definitivamente amigo radioescucha, es preciso reiterar la exigencia de que la reforma del Sistema de Justicia se discuta de manera extensa. El Congreso debe ampliar la discusión a ámbitos académicos y de especialistas para su análisis porque este es un asunto medular que concierne a todos y se debe impedir la manipulación con maniobras distractoras. De ahí la necesidad de revisar las propuestas a fondo para comprenderlas y discutirlas abiertamente con el fin de ponerle un freno a las injusticias de la justicia.

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