Hambre, enfermedades y la terquedad de un dirigente

 

La pandemia del Covid-19 ha provocado en este momento más de 13 millones de contagios en el mundo y un número de fallecidos que ha superado el medio millón. México ha pasado a ocupar la cuarta posición global en número de fallecimientos con 35 mil 6 decesos registrados y el séptimo puesto mundial en contagios, con 300 mil. Sin embargo, la terrible crisis sanitaria se ha visto acompañada también de una crisis económica prácticamente sin precedentes y que todavía no se ha terminado de desarrollar.

Por ejemplo, en lo relacionado con el empleo formal, se han perdido más de un millón de puestos de trabajo. Sin embargo, algunos cálculos estiman que 7 de cada 10 empleos perdidos se dan en el sector informal. De esta manera, según datos publicados por el INEGI, la tasa de desempleo actual es del orden de 24.7%. Uno de cada 4 mexicanos en edad productiva está sin trabajo, lo cual se traduce en unas 12.5 millones de personas. Muchas de ellas, ni siquiera están buscando trabajo porque no hay o porque no pueden salir de sus casas por la cuarentena.

Por otra parte, más de la mitad de los mexicanos ha visto disminuido sus ingresos en casi un 60%. Mientras tanto, los medicamentos encarecen. De acuerdo con un estudio realizado por la Unops, Oficina de Naciones Unidas de Servicios para Proyectos, México ocupa el tercer lugar entre los países de América Latina en donde resulta más costosa la adquisición de medicamentos, por debajo de Argentina y Panamá. Según el estudio, en términos de compras gubernamentales, México es el país en donde la hidroxicloriquina es más costosa con un promedio de 1.75 dólares por unidad.

Esta crisis golpea fuertemente la economía de los hogares mexicanos. La situación podría verse apaleada si las personas afectadas, en particular aquellas que perdieron su puestos de trabajo, contasen con un seguro de desempleo que les permitiese mitigar los estragos temporalmente. Sin embargo, esta no es la situación. El gobierno federal no ha procurado medidas que permitan proteger el empleo. Mientras tanto, en casa, los efectos de la pandemia no sólo se cuentan en personas infectadas, sino también en no contar con los ingresos suficientes para atender los gastos familiares más básicos.

Definitivamente amigo radioescucha, la crisis de la pandemia del Covid-19 ha golpeado muy duro a los hogares mexicanos tanto en lo concerniente a lo sanitario como a lo económico. Los efectos económicos pudieron haber sido mitigados si el Gobierno federal hubiese actuado en conjunto con el sector privado, en la búsqueda por proteger los empleos y en el aseguramiento de un ingreso mínimo durante la crisis. Lastimosamente, esto no fue lo que ocurrió. Según el presidente Andrés Manuel López Obrador es inmoral auxiliar a las empresas para proteger los empleos. Pero, al contrario: lo inmoral es que millones sufran de hambre y enfermedades producto de la terquedad de un dirigente.



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