Hijos de sacerdotes levantan la voz; exigen pronunciamiento del Vaticano

Roma (02/09/2019).- Vincent Doyle, un sicoterapeuta irlandés, es hijo de un sacerdote católico. Hasta que cumplió 28 años ignoró que el párroco al que llamaba padrino era en realidad su padre biológico. Para entonces, el clérigo había fallecido.

“Comencé a investigar sobre el tema y descubrí que en ninguna parte había información fiable y que esto no era reconocido como un problema”, recuerda Doyle, quien en 2014 fundó Coping International, una asociación sin fines de lucro que apoya a los afectados. Su página web ha sido consultada por unas 75 mil personas de 175 países.

“Vamos más allá de los límites, límites a los que nadie quiere llegar. Ofrecemos ayuda gratuita para la salud mental y defendemos los derechos de los hijos de sacerdotes a nivel mundial, especialmente sus derechos humanos intrínsecos, a menudo desatendidos”, señala la página web del grupo, que contiene testimonios de hijos de curas de todo el mundo.

Uno de estos testimonios proviene de Susan, una mujer australiana que relata que cuando tenía ocho años su madre le dijo que la persona a quien llamaba “papá” no era su verdadero padre. Pero su madre se llevó a la tumba la identidad del padre biológico de Susan, por lo que la mujer se sometió a una prueba de ADN que reveló el secreto familiar.

“Sentí la vergüenza y el estigma que debe haber sentido mi madre”, cuenta Susan. “Me sentí abandonada por la Iglesia y por mi padre sacerdote… La Iglesia me quitó el derecho a saber quién es mi padre, a tenerlo en mi vida. En lugar de eso, viví sabiendo que la gente se refería a mi como (hija) ilegítima”.

El padre de Susan no es el único sacerdote católico que incumplió el celibato. Según Coping International, hay al menos diez mil hijos de curas católicos en todo el mundo.

Doyle hace un llamado al papa Francisco para que se pronuncie sobre el tema y reconozca que no existe contradicción entre una vida clerical y la paternidad.

El fundador de Coping International alude a un documento interno de la Congregación para el Clero sobre la paternidad sacerdotal en la que se esbozan los criterios a seguir para la protección de los hijos de los curas del rito católico latino.

El cardenal Beniamino Stella, prefecto de la Congregación para el Clero, declaró en una entrevista con Vatican News que los sacerdotes que se convierten en padres deben perder el estado clerical debido a la responsabilidad que implica la paternidad y a las obligaciones que tienen con sus hijos.

“Obviamente, un niño es siempre un regalo de Dios, independientemente de cómo fue concebido. La pérdida del estado clerical se impone porque la responsabilidad parental crea una serie de obligaciones permanentes que, según la legislación de la Iglesia latina, no son compatibles con el ejercicio del ministerio sacerdotal”, afirmó el cardenal Stella.

“El bienestar y el cuidado del niño deben estar en el centro de atención de la Iglesia, de modo que no se le prive de sus necesidades vitales ni del rol educativo y afectivo de un padre”, agregó.

Sin embargo, Doyle replica que despojar a un clérigo de su medio de vida difícilmente conduce a cubrir las necesidades de un niño, especialmente en los países en vías de desarrollo, donde el catolicismo está profundamente arraigado en la sociedad y un sacerdote “expulsado” es objeto de escarnio público.

En cuanto a la supuesta incompatibilidad de asumir simultáneamente las responsabilidades del sacerdocio y la paternidad, Doyle señala a la Iglesia maronita, una comunidad oriental perteneciente a la Iglesia católica en la que el celibato no es un requisito estricto. Los sacerdotes maronitas, tanto los célibes como los casados, tienen las mismas tareas pastorales.

Pero el papa Francisco no parece estar a favor de suprimir el voto de castidad. Cuando era arzobispo de Buenos Aires, el actual pontífice escribió en su libro Sobre el cielo y la tierra: “Cuando un sacerdote tiene un hijo, su primera obligación es para con ese niño. Debe dejar el ministerio y hacerse cargo de ese niño, aunque decida no casarse con la mujer”.

En París, tres hijos de sacerdotes católicos pertenecientes a la asociación denominada “Los hijos del silencio” se reunieron recientemente con obispos franceses, con los que compartieron sus historias de sufrimiento ocultas durante años.

Se trata de un hecho inusual, pues si bien el papa Francisco ha abordado abiertamente el problema del abuso sexual por parte de clérigos, el tema de los niños engendrados por sacerdotes sigue siendo mayormente tabú.

La reunión fue descrita por uno de los miembros de “Los hijos del silencio” como “esperanzadora” y añadió que los clérigos habían acordado abrir los archivos de la Iglesia para ayudar a los vástagos de los sacerdotes a saber más acerca de sus padres. Los obispos franceses no hicieron ningún comentario.

Información de Excélsior

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