John Taylor, el cirujano que dejó ciegos a Handel y Bach

 

Lucía Olivares

Torreón (13/08/2020).- El maestro Antonio Álvarez Mesta, dedicó su Contexto del Texto de este sábado 13 de junio al autor de “Para leer al Pato Donald”, Ariel Dorfman, escritor argentino- chileno-estadounidense, quien también escribió “Allegro”, donde pone a Mozart como un detective.

“A los que nos gusta la música clásica sabemos de las grandes cumbres del Barroco que representan Bach y Handel”, mencionó Álvarez Mesta como preámbulo.

Bach quedó huérfano a los 10 años, su familia amaba la música, pero su hermano mayor veía con celo y envidia el talento de Johan Sebastian Bach. Entonces, él de noche estudiaba sus líneas a la luz de una vela dentro de un armario, afectando así su visión.

Bach caminó 400 kilómetros para ir al Lübeck a escuchar a Buxtehude, gran organista de la época, tardó casi cuatro meses en regresar. Buxtehude detectando el talento de Bach le dijo que podría ser su sucesor, la única condición era que se casara con su hija, pero la niña “le pegaba un susto al miedo”, entonces se regresó. No estuvo dispuesto a casarse.

Handel también visitó al admirado Buxtehude, y, de igual forma, le ofreció casarse con su hija y heredar el puesto. Handel también rechazó la oferta.

El profesor Antonio Álvarez Mesta menciona que son comparables, sin embargo, jamás se vieron. Bach buscó tres veces a Handel cuando fue a Alemania, pero nunca se concretó el encuentro.

“Para colmo de los colmos”, Bach, con la visión estropeada por estudiar a la luz de una vela desde niño, ya en su adultez era miope y aceptó el consejo de ser tratado por John Taylor, un cirujano británico que solo logró dejarlo ciego. Una década después John Taylor atendió a Handel y el resultado fue el mismo, quedó completamente ciego por la mala intervención de Taylor.

En la obra que escribió Dorfman sitúa a Mozart como un detective que estudia a Taylor, quien produjo dos injusticias: la represión que dejó ciegos a muchos jóvenes que salieron a manifestarse en Chile y que vio en 1981 la obra “Amadeus” de Milos Forman y Peter Chofer, donde representan a Mozart como un idiota, irresponsable, vulgar, hedonista, con mucho talento musical, pero que no merecía.

Álvarez Mesta finaliza con la recomendación de la obra “Allegro” de Ariel Dorfman que se encuentra en español y está disponible en el Fondo de Cultura Económica.

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