La Columna de Rosell

Santos Laguna solo tiene una derrota después de diez jornadas, pero sus aficionados sienten como si hubieran perdido mínimo cinco partidos, el fatalismo se ha apoderado de los corazones laguneros, ven los partidos de los Guerreros con una mueca en el rostro, llegando los últimos minutos esa amarga sensación se agudiza, “ahorita nos empatan” “ya pítale méndigo árbitro” “Ay Dios mío corner, ya valió” y así sufren este Clausura 2017. El pasado viernes no fue la excepción, Jonathan Orozco estaba a punto de culminar su mejor actuación como Guerrero, tenía dos enormes atajadas, una de ellas muy parecida a la del error que causó el empate, una pelota raza pegada a la alfombra del Caliente, cruzada buscando el rincón y Jonathan la manejó impecablemente quedándose con el balón sin conceder el rechace, esa pelota fue más complicada, al 92 Avilés Hurtado dispara fuerte pero no tan colocado , Orozco recuesta, bloquea pero no contiene y el argentino Juan Lucero gana la reacción y la empuja para finalizar otra vez esta mala película predecible que vemos semana a semana.

Quiero imaginar que ya ni siquiera hubo golpes en la mesa o arrojar la bebida lo más lejos posible o los gritos de reclamo a la conyugue que con voz no exenta de burla sentenció “Ni te emociones ahorita les empatan” no, me imagino que ya se está en un estado de conformismo, los aficionados de Santos Laguna en este torneo ya son maniacodepresivos, no hay de otra.

Una vez más, José Manuel de la Torre privilegia los cambios defensivos para intentar por enésima ocasión mantener una ventaja, de Buen por Rivas, Dávila por Osvaldo Martínez y el tercer cambio es el ingreso de Jonathan Rodríguez por un cada vez más inofensivo Julio Furch, otra vez la apuesta falló, otra vez el intentar cerrar el juego fracasa, en términos de béisbol, los relevistas de Santos Laguna han echado a perder cinco salvamentos.

La pregunta es: ¿En que momento cambiara la estrategia Chepo? ¿En que momento de lo que resta del torneo, Santos ira por el gol que liquida y no por mantener el cero? ¿En que momento se dará cuenta José Manuel que el cambio recurrente ingresando a Diego de Buen no ha resultado? De Buen de inicio podría ser más útil, ya que de cambio ya se mostró hasta la saciedad no resuelve nada. Por otro lado, sería injusto señalar solo a Diego que cuando entra al campo se une al equipo, se une a sus compañeros y todos juntos fracasan en su misión de llegar al silbatazo final con tres puntos en el bolsillo. Lo que llama la atención es la repetición de la fallida estrategia protagonizada por el contención número seis nacido en el extinto Distrito Federal.

Un resultado que pega no solo en lo emocional sino obvio en la tabla, saca a Santos de zona de calificación, pone en evidencia la pobre cosecha de puntos, trece de treinta es lamentable tomando en cuenta los objetivos previos al torneo, siete empates convierten a los Guerreros en un equipo ni fu ni fa. En el horizonte se vislumbra una luz de esperanza a partir del próximo partido, Santos sostendrá tres partidos seguidos en casa, Querétaro, Pachuca y Monterrey. Después visita a Atlas y otra vez de regreso a casa para recibir al América, tres seguidos y cuatro de cinco en casa, es lo que se viene para los laguneros, se tienen los argumentos para ganar la mayoría de los puntos, pero la fatalidad ronda ominosa en el alma de aficionados y jugadores. ¿Qué culpa tan grande está espiando José Manuel? ¿Por qué el futbol ha sido tan cruel con el? Una cosa es no estar de acuerdo con alguna de sus alineaciones y cambios, esa extraña manía de no darle los minutos que merece a Jonathan Rodríguez, sin duda el mejor jugador del equipo y otra es que la méndiga suerte disfrazada en la manifiesta ineptitud de los atacantes laguneros castigue repetidamente a De la Torre. Esperamos sinceramente que el técnico santista no sufra de ulceras porque de lo contrario el cierre del torneo será un infierno en vida para el atribulado estratega Guerrero.

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