La competitividad de las regiones

 

El IMCO, Instituto Mexicano para la Competitividad, publicó el Índice de Competitividad Estatal correspondiente al año 2022. El indicador se construye a partir de la medición de diversos factores, tales como innovación, relaciones internacionales, gobierno, medio ambiente, derecho, economía, sistema político, entre otros. En la edición actual, las entidades mejor situadas fueron la Ciudad de México, Nuevo León y Coahuila. Durango se ubicó en la posición número 15 habiendo ascendido 3 peldaños en 1 año.

De acuerdo con el IMCO, un estado competitivo genera condiciones para elevar la calidad de vida, propiciar un ambiente sano de negocios y dotar a la economía de un dinamismo que se traduce en desarrollo. El reporte resalta las notables desigualdades que ocurren entre las distintas entidades de la nación. Por ejemplo, mientras el promedio por ingresos en Baja California Sur, Nuevo León y Baja California es superior a los 10 mil 500 pesos mensuales, en Tlaxcala, Oaxaca y Chiapas es menor a los 6 mil 250. Asimismo, en tanto que en Guerrero 8 de cada 10 trabajadores laboran en la informalidad, en Coahuila baja a 4 de cada 10.

Coahuila y Durango aparecen en las posiciones segunda y cuarta a nivel nacional en lo relativo al subíndice de Derecho que mide el entorno de seguridad pública y jurídica. En cuanto a la medición del sistema político, Durango ocupó el tercer lugar a nivel nacional, mientras que Coahuila la quinta. Sin embargo, en otros aspectos como el indicador que evalúa la capacidad del gobierno local para influir positivamente en la competitividad, Coahuila ocupó la séptima posición y Durango la décimo octava.

En este sentido, es pertinente recordar el Índice de Competitividad Urbana que también realiza el IMCO y que se enfoca en las ciudades. Al revisar el último informe disponible que data de noviembre de 2021, puede notarse que mientras ciudades como Saltillo y Durango capital se encuentran ubicadas en la primera y tercera posición en su rango a nivel nacional, la Laguna apenas llega a la décimo primera en comparación con las poblaciones de más de un millón de habitantes.

Definitivamente, amigo radioescucha, si bien el mejoramiento en el índice de competitividad de Coahuila y Durango es motivo de alegría y elogio, vale la pena preguntarse si el avance que muestran las entidades se reflejará igualmente en sus ciudades. Sospechamos que tal y como ha ocurrido en los últimos años, el crecimiento de los dos estados es consecuencia directa del desarrollo económico de sus capitales, no de la economía estatal. Por ello es necesario que los gobiernos locales atiendan la situación con una visión geográfica a partir de las condiciones regionales con sus particularidades.



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