La corrupción solo le sirve de excusa

 

De los escándalos de corrupción más sonados en la actualidad, el de Rosario Robles es el único que responde a un procedimiento impulsado por los tribunales nacionales. El caso de Emilio Lozoya Austin o el de Genaro García Luna surgen como reacción a la presión de tribunales estadounidenses. Incluso, el caso del exgobernador de Chihuahua César Duarte, tomó fuerza en este momento, más por la iniciativa del presidente Trump que por la acción de la justicia mexicana. Aún y cuando el proceso inició tras la denuncia realizada por el actual gobernador de aquella entidad Javier Corral Jurado.

A los ojos de la opinión pública, Rosario Robles se encuentra en prisión debido a su participación en La Estafa Maestra. Recordemos que en una investigación realizada por Animal Político y Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad se detectaron contratos ilegales por 7 mil 670 millones de pesos entregados a 186 empresas de las cuales por lo menos 128 eran fantasma. En la estafa participaban la Secretaría de Desarrollo Social, dirigida por Robles y también Petróleos Mexicanos, bajo la dirección de Lozoya Austin.

El mecanismo funcionaba de manera tal que las instituciones involucradas pagaban servicios diversos a universidades. Mismas que luego subcontrataban a otras empresas, muchas de ellas fantasmas. Se estima que sólo por comisión, las universidades cobraron alrededor de mil millones de pesos. La investigación reveló la participación de al menos 8 universidades. Algunas de ellas fueron: la Universidad Autónoma de Morelos, la Universidad Autónoma del Estado de México, la Universidad Tecnológica de Tabasco, entre otras.

Tras un año del encarcelamiento de Rosario Robles, la indiciada no ha sido acusada de haber robado, lavado o aprovechado ilícitamente los miles de millones que presuntamente fueron desviados. A Robles sólo se le responsabiliza de presuntas omisiones. Por ejemplo, se le acusa de no haber hecho nada para evitar que el fraude ocurriera. También se le acusa de no haber declarado una tarjeta de débito a su nombre con un saldo de 2 mil 800 pesos. Sin embargo, en ningún momento se le acusa por su participación directa en la Estafa Maestra.

Definitivamente amigo radioescucha, esta tramoya parece ser un show que mientras da la impresión de justicia, no le entra al fondo del asunto. Ni Rosario Robles, ni Emilio Lozoya Austin, ni tampoco ninguno de los otros funcionarios involucrados en la Estafa Maestra han sido procesados por ese delito. Para colmo, el exdirector de Pemex goza de privilegios que se le niegan a la extitular de Sedesol. Todo indica que Robles está presa por ser una antigua aliada que osó cambiar de bando o como dijo Gertz Manero, por no denunciar a sus supuestos cómplices como si lo hizo Lozoya. Como en los gobiernos anteriores, en la 4T también, la corrupción sólo sirve de excusa.



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