La Nueva Escuela Mexicana: ni nueva ni mexicana

Con bombo y platillo el secretario de Educación Esteban Moctezuma anunció que en el ciclo escolar próximo a iniciar, arrancará la denominada Nueva Escuela Mexicana, de la mano con la reforma de la reforma educativa que el gobierno de la 4T implementó. Y aquí sí cabe muy bien el verbo implementar como sinónimo de improvisar, ya que, como lo argumentó Francisco López, doctor en Educación, esta escuela ni es nueva ni es mexicana, porque recicla elementos de las dos anteriores reformas, de 2011 y 2017, y las presenta como propias, con la única diferencia de que cambia la palabra ‘calidad’ por  ‘excelencia’ educativa, además de que copia modelos de otros países, por lo que no se puede ni se debe presumir como ‘mexicana’.

Peor aún: lejos de vislumbrar un avance, lo que se prevé es un retroceso, luego de que se eliminó la evaluación magisterial que conllevaba la salida de las aulas de los profesores reprobados, además de que el SNTE y la CNTE, es decir, el sindicato y la coordinadora magisterial seguirán ‘mangonenando’ a las autoridades, haciendo y deshaciendo a su antojo, anteponiendo intereses político-partidistas y la cantidad de beneficios propios a la calidad o, acorde al nuevo concepto gubernamental, la excelencia educativa que, se supone, era el objetivo original de esos cambios, pero quedaron como la máxima del gatopardismo: cambiar para seguir igual. Así, la Nueva Escuela Mexicana viene a ser -¡oh  paradoja!- proyecto político con implicaciones pedagógicas y no, como debería ser, un proyecto pedagógico con implicaciones políticas.

Subordinar  lo educativo a lo político no es casual; es secuela del peñismo, tan repudiado -al menos de dientes para afuera- por AMLO, al politizar gran parte del sistema educativo y supeditarlo al gremio magisterial a cambio de apoyo electoral, por lo que el activismo social de la comunidad participativa será determinante para cambiar el oscuro color del cristal de la educación reprobada por el brillante color del cristal de la excelencia en el sistema de enseñanza, que va en sentido contrario de la Nueva Escuela Mexicana, que ni es nueva ni es mexicana.

¿No lo cree Usted así…? ¡Ánimo!

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