La rebelión de los 160 diputados

 

Llama poderosamente la atención la noticia de que 160 diputados de todas las fuerzas políticas, pero sobre todo de Morena, se rebelaron y enviaron un escrito a sus coordinadores parlamentarios para exigir la reorientación del gasto hacia los estados más pobres del país, entre ellos, Oaxaca, Guerrero y Chiapas. Llamar la atención porque los argumentos coinciden con los que presentaron hace algunos días los alcaldes de oposición, por lo que fueron gaseados a la entrada del Palacio Nacional.

Los diputados en rebelión están preocupados porque los recursos para los fondos Regional, Metropolitano y de Pueblos Indígenas disminuyeron drásticamente. Además, hacen notar que no se trata de un asunto de austeridad, pues de ser así, no se entiende por qué los banqueros están siendo beneficiados con más de 44 mil millones de pesos del erario para el Programa de Ahorradores y Deudores de la Banca, lo que contradice la consigna presidencial “Primero los pobres”, al poner aquí primero a los banqueros.

Hay dos grandes lógicas en la repartición de recursos: los diputados solicitan dirigir el gasto a los pobres para dar más a quien más lo necesita y cubrir las necesidades de los desprotegidos; la otra lógica, en contraparte, sugiere encauzar el presupuesto hacia los que tienen mayor potencial para aprovechar esos recursos, de manera tal que el dinero se invierta, genere más progreso y, en consecuencia, logre un mayor retorno, a través de impuestos, que terminarán beneficiando a los más necesitados.

Sin embargo, para entender la rebelión de los diputados es necesario ir más allá de las lógicas ideales de distribución. La austeridad de la 4T se refiere a dirigir recursos exclusivamente a los proyectos del presidente López Obrador. Pero resulta que los diputados en rebeldía tienen también sus agendas propias y se deben a un electorado regional que los eligió. Si piden más presupuesto para unos fondos y unos estados específicos es porque estos legisladores tienen ahí sus intereses particulares.

Definitivamente, amigo radioescucha, la rebelión de los 160 diputados revela la fragmentación que todos vemos, pero de la que pocos hablan. Más allá de la lista de deseos del presidente, que él llama su Proyecto Nacional, hay una variedad de intereses distintos, muchas veces contrarios y que se han agrupado tras Morena por simples beneficios particulares. Así, lo que en principio se percibía como un movimiento hegemónico comienza a evidenciar sus fracturas ante la falta de resultados. Y el 2021, aunque parece lejano, ya comienza a pesar en las decisiones de la 4T.



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