Los beneficios y beneficiarios de la expropiación petrolera

 

A 78 años de que Lázaro Cárdenas expropiara la industria petrolera a las empresas extranjeras, creando con ello Pemex -la otrora empresa paraestatal y hoy denominada Empresa Productiva del Estado-, no se puede negar que los recursos provenientes de la extracción, procesamiento y distribución del petróleo y sus derivados han sido fundamentales para las finanzas públicas, pero también es cierto que en las últimas cuatro décadas han sido mayores las decepciones que las satisfacciones.

Cuestión de observar los números para entenderlo: según los informes de la paraestatal, desde el año 2000 -con excepción de 2006 y 2012-, se han registrado pérdidas anuales que suman más de un billón de pesos, a pesar del incremento en el precio internacional de petróleo en 14 de los últimos 16 años lo que, en promedio, duplicó el valor de sus ventas hasta 2013, no así en los dos años siguientes, lo que se explica, en buena medida, por el régimen fiscal al que está sometido Pemex, que ha conducido a la empresa a la virtual quiebra técnica.

Ejemplo de ello es que a partir de 2012, después de descontar impuestos y derechos, los números negros que obtuvo Pemex por décadas, se transformaron en rojos. Sin embargo, el régimen fiscal no es el único culpable. La ineficiencia también genera pobres resultados y para muestra un botón: según el último informe de la Auditoría Superior de la Federación, en 2015 el costo de elaboración de la gasolina Magna fue de 9.87 pesos el litro, pero, el costo por la importación de ese mismo combustible fue de 9.71, por lo que sale más barato importar el combustible que producirlo.

Esto es posible porque la paraestatal no ha dejado de ser una agencia de empleos. En los últimos 10 años la plantilla laboral de Pemex creció 12%, al incorporar a 15 mil empleados pese a que su producción de petróleo en ese mismo periodo disminuyó 27%. Además, en 2015 la paraestatal contaba con 15 consejeros que ganaban 129 mil pesos al mes, más que los 126 mil que obtiene cada director de las subsidiarias de la misma empresa. Por cierto, cuatro de esos consejeros trabajan en Pemex, por lo que reciben doble sueldo.

El incremento constante de la nómina, según el estudio “El futuro del sector petrolero en México”, del Instituto Baker y la Universidad de Oxford, es una razón por la que los resultados positivos se vieron afectados en la última década. El principal beneficiario de la abultada nómina, ha sido el sindicato que dirige Carlos Romero Deschamps que, por cada nuevo empleado, recibe más dinero por la vía de las cuotas, lo que le ha permitido llevar, con su familia, una vida de lujos y ostentación y que, a diferencia de la maestra Elba Esther Gordillo, ha adoptado una actitud que, hasta ahora no parece incomodar al nuevo gobierno.

Definitivamente amigo radioescucha, sin soslayar los beneficios que el petróleo le dejó a México a raíz de la expropiación, generando recursos para construir carreteras, hospitales, escuelas e infraestructura, tampoco se puede negar que, entre los grandes beneficiarios están los líderes sindicales y funcionarios que han hecho grandes fortunas en detrimento de un patrimonio que, en teoría, es de todos los mexicanos pero que en la práctica, en los últimos 40 años sólo le perteneció a unos cuantos que echaron mano de Pemex sin importarles las consecuencias negativas para el país y que ahora, en quiebra virtual, a decir de analistas, es una empresa anacrónica en vías de extinción.



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