Los mexicanos pagamos el muro de Trump

A partir del 1 de diciembre, en México vamos a ofrecer empleo a migrantes centroamericanos. El que quiera trabajar en nuestro país va a tener apoyo. Va a tener una visa de trabajo, no atenderemos el asunto con deportaciones o con medidas de fuerza”. Así lo dijo el 18 de octubre de 2018 el entonces presidente electo de México Andrés Manuel López Obrador, argumentando que la migración debía ser optativa para los pueblos y no una obligación.

Siendo candidato, decía que el problema migratorio debía ser atendido de manera conjunta con Estados Unidos, Canadá y los países centroamericanos para generar desarrollo y empleo, con el fin de atender el fenómeno. Pero para abril de 2019, ya en el cargo, este enfoque cambió con el discurso de aplicar la ley para evitar la migración. En una especie de amnesia política, las que antes eran unas inocentes victimas del desarrollo, ahora se convertían en culpables ilegales.

Hoy, en 2020, el terror de los migrantes centroamericanos ya no es la migra estadounidense ni el francotirador del Ku Klux Klan que disparaba a mansalva contra los que cruzan el desierto; hoy el terror de los migrantes es la Guardia Nacional mexicana, creada por el mismo presidente López Obrador que les había ofrecido visas de trabajo y empleo. No hizo falta construir el muro en la frontera norte, ya que la Guardia Nacional se hizo muro en la frontera sur.

Decía el presidente López Obrador en la mañanera del 21 de enero que los conservadores quisieran que se reprimiera, que quisieran tener una foto de la Guardia Nacional golpeando a un migrante, pero que eso no iba a ocurrir porque ellos no eran iguales. Sin duda, como se pudo ver ese mismo día y los subsecuentes, los migrantes fueron reprimidos de una manera nunca antes vista en nuestro país. Y si lo que pedía el presidente era una foto, tuvo decenas.

Definitivamente amigo radioescucha, no hay peor ciego que el que no quiere ver. El cambio en la política migratoria ha sido tan extremo que parece provenir de dos presidentes distintos: hace apenas un año, en enero 2019, se hablaba del cambio de paradigma y los migrantes se registraban ante el Instituto Nacional de Migración mientras vitoreaban ‘¡Viva México!’; un año después, vino el cambio radical: el mismo gobierno que decía proteger a los migrantes se ha convertido en su más tenaz perseguidor. Tenía razón el presidente Trump al asegurar que los mexicanos pagaríamos el costo del muro.

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