Macron baja la guardia; busca diálogo con manifestantes

París (03/12/2018).- El presidente fran­cés, Emmanuel Macron, pi­dió ayer al primer ministro, Édouard Philippe, que se reúna con opositores y con integrantes del movimien­to de los chalecos amarillos, con el fin de buscar una sa­lida a los 16 días de crisis y protestas.

Incluso funcionarios de­clararon que analizan de­cretar estado de excepción.

Hay que analizar todas las opciones. No se puede repetir esta violencia todos los fines de semana”, dijo el portavoz del gobierno, Ben­jamin Griveaux.

En el mismo sentido que otros funcionarios, el minis­tro del Interior, Christophe Castaner, tampoco descartó el estado de excepción.

Todo lo que aporte más seguridad. No hay tabúes. Estoy dispuesto a conside­rarlo todo”, dijo a los medios de su país.

De hecho, las moviliza­ciones ya dejaron 378 perso­nas detenidas, de las cuales 33 son menores de edad, además de 133 lesionadas.

La Fiscalía señaló que los arrestados enfrentan penas de prisión de 3 a 7 años.

Las protestas comenza­ron como reacción contra los aumentos del impuesto al combustible, en un mo­vimiento que se hace llamar chalecos amarillos.

Sin embargo, el movi­miento se ha extendido y plantea el mayor desafío hasta ahora para la presi­dencia de Macron, pues se exige su renuncia y expresa descontento.

Pese a las inconformi­dades, el Presidente reiteró que no van a bajar las tarifas de la gasolina.

Además, el mandata­rio del país galo defendió su plan energético, al afir­mar que es una estrategia para combatir el cambio climático.

RECORRE LA ESCENA DE LOS DISTURBIOS

Al regresar de la Cumbre del G20 en Argentina, el presidente Macron acudió al Arco de Triunfo a visitar el escenario de los violen­tos disturbios y se detuvo en el monumento al soldado desconocido.

En las jornadas de pro­testas, el monumento pa­risino ha sido vandalizado severamente, admitió el Centro de Monumentos Na­cionales de Francia.

Además, las autoridades del país europeo evaluaron los daños.

En total, se desataron in­cendios en seis edificios y más de 130 barricadas im­provisadas y 112 vehículos fueron quemados, con lo que, consideraron, es la peor movilización del país en una década.

Ayer, los policías limpia­ron el monumento, retiraron los vehículos incendiados y repararon las fachadas de tiendas y restaurantes.

Tras esto, Macron deter­minó buscar, por segunda ocasión, el acercamiento con los inconformes.

En Francia, el estado de excepción impuesto tras los atentados islamistas se le­vantó a fines de 2017.

JORNADAS DE REVUELTAS

El movimiento de los chalecos amarillos estalló el 17 de noviembre, contra el aumento en los precios de las gasolinas que implemen­tó el presidente Macron.

Los manifestantes han bloqueado carreteras, cen­tros comerciales y rutas a aeropuertos.

Durante tres sábados consecutivos, los inconfor­mes han salido a las calles, con lo que hay 378 deteni­dos.

Autoridades afirman que hay grupos violentos de extrema derecha y extrema izquierda involucrados en la movilización.

Con información de Excélsior

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