Más allá de las diferencias y los intereses partidistas

 

El pasado lunes, la Suprema Corte de Justicia de la Nación invalidó la normativa que permitía la objeción de conciencia médica para realizar abortos. La moción fue aprobada con el apoyo de 8 de los 11 ministros. Sin embargo, no debe confundirse esta decisión con la prohibición de que el personal médico pueda ejercer su derecho a la objeción de conciencia. El dictamen lo que hace es exigir al Poder Legislativo que revise la regulación que se encuentra incorporada en la Ley General de Salud para establecer parámetros claros en su ejercicio.

El personal sanitario puede negarse a participar en procedimientos médicos por razones ideológicas, religiosas o éticas. El máximo tribunal de la nación reconoció este derecho y lo considera de orden constitucional. No obstante, la autoridad judicial invalidó la normativa e instó al Poder Legislativo federal, así como a los congresos locales, a que aclaren este concepto y sus límites. La ministra Norma Piña advirtió que la reglamentación actual no solo ponía en riesgo a mujeres que abortaban, sino también a otros grupos vulnerables como pacientes con VIH o personas trans.

El presidente de la Suprema Corte, Arturo Zaldívar, indicó que la forma amplia en que este precepto se encuentra establecido es como dar un cheque en blanco para que se nieguen los servicios de salud. Ello en contravención de otros derechos humanos que la Constitución reconoce. De acuerdo con la ministra Yasmín Esquivel Mossa, es indispensable que el Congreso de la Unión regule estos aspectos para evitar cualquier tipo de arbitrariedad en perjuicio de la vida o la salud de los pacientes.

Ante esta situación es pertinente invitar tanto a los legisladores del Congreso de la Unión como a los miembros de las instancias locales a que realicen una convocatoria amplia a debatir el tema. Que haya participación y que la gente exprese sus opiniones, puntos de vista y argumentos en relación con la problemática. Es importante que se abra espacio para una gran conversación nacional que abone en la conformación de una opinión pública informada con respecto al aborto, la objeción de conciencia y otros temas de orden trascendental.

Definitivamente, amigo radioescucha, en medio de esta difícil coyuntura sanitaria y económica se ha abierto también una discusión moral del más alto nivel e importancia. Este espacio debe cuidarse y sostenerse en el tiempo, puesto que de su resultado pueden derivarse decisiones que marcarán el futuro de México. Más allá de la necesidad de reglamentar el aborto, son este tipo de diálogos los que pueden ir sentando la base para un proyecto político que brinde sentido nacional y que supere las diferencias de los intereses partidistas.



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