México en el ojo de la tormenta

 

El crecimiento de la economía mexicana durante el tercer trimestre del 2020 fue del orden de 12.1%. Una expansión de esta magnitud no se registraba desde hace treinta años, en 1990. Los sectores industriales como la minería, la manufactura y la construcción son las que lideran la recuperación con un crecimiento de 21,7%. Por su parte, los sectores comercio, transporte, finanzas y medios de comunicación reflejaron un crecimiento de 8.8% y los sectores agrícola, ganadero y pesquero 8%.

Sin embargo, este aumento récord es momentáneo y no durará. La cifra es el rebote consecuencia de la reactivación de la economía estadounidense. Se espera que para el presente trimestre, el crecimiento se reducirá a solo 0.9%. Asimismo, la contracción anual para el año 2020 se estima en el orden del 9.2%, aunque los más pesimistas creen que puede llegar a un 10.8%. Debe tenerse en cuenta que, si bien la causa inmediata de la crisis es la pandemia del Covid-19, México ya venía con decrecimiento económico desde el pasado año.

En opinión de algunos especialistas, aun cuando la crisis económica logre ser superada durante 2021, se estima que el crecimiento económico para los años posteriores no sobrepase el 2 o 3% anual. Una cifra que es apenas la mitad del crecimiento promedio de mediados de la presente década. Esta situación es consecuencia de la poca inversión pública, la reducción de los ingresos petroleros, la depreciación del peso y también de los recortes presupuestarios del gobierno que no estimulan la economía.

Aunque se pronostique un ligero crecimiento para 2021 y con la entrada en vigencia del T-MEC una mayor inversión extranjera, sigue existiendo mucha incertidumbre con relación al manejo de la economía por parte de la 4T. Por ejemplo, para 2014 los ingresos petroleros generaban el 30.7% de todos los ingresos presupuestarios, sin embargo, para 2019, estos se habían reducido al 17.7% del presupuesto. En opinión de algunos, la situación no es temporal sino producto de un cambio estructural hacia fuentes de energía alternativas. Mientras tanto, la 4T le apuesta todo al petróleo.

Definitivamente, amigo radioescucha, si bien vivimos un momento de respiro económico, debemos prepararnos para un año 2021 aún de dificultad. Por una parte, la incertidumbre con relación a la deriva de la pandemia del Covid-19, el éxito de las vacunas y los posibles próximos confinamientos. Por otro lado, la acentuada desconfianza que genera la gestión económica e industrial de la 4T. En este sentido, el llamado para todos es el de manejar nuestra economía familiar con mucho cuidado y prudencia porque estamos, muy probablemente, sólo en el ojo de la tormenta.



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