Motivos por los que Peppa Pig es un terrible modelo de conducta

Reino Unido (21/02/2019).- Ese programa de televisión infantil extremadamente popular que se emite en 180 países, que tiene un parque temático con su nombre y una inumerable cantidad de productos de color rosa en el mercado.

1) Peppa se burla del cuerpo de Papá Pig

Papá Pig sabe que no está en buena forma (¿ha pedido alguna vez algo aparte de galletas y tarta de chocolate?), pero eso no puede servir de excusa para que los parvulitos piensen que es correcto burlarse de alguien por su peso.

Pon un episodio y lo verás: Peppa se burla constantemente de la gran barriga de su padre. En un episodio, Papá Pig intenta entrar en la casa árbol de Peppa y se queda atascado en la entrada mientras Peppa, Mamá Pig y George se ríen a carcajadas. Por no decir que la contraseña para entrar a esa casa de árbol es «la barrigota de papá».

Se llama gordofobia.

El patio del colegio puede ser un lugar complicado de gestionar. Queremos enseñar a los niños a ser sensibles y evitar que hagan daño a los demás, ¿no? Pues en vez de hacer comentarios sobre la «barrigota» de otra persona, ¿por qué no sacar a relucir lo mejor de cada uno?

2) Refuerza los estereotipos de género

Cuando Peppa y sus amigas están en la casa de árbol y le dicen a su hermano pequeño George que los chicos no pueden pasar o cuando la camiseta de futbol de Papá Pig se destiñe por accidente y acaba rosa. En ese episodio, Papá Pig da por hecho que «es un vestido de mamá», quien dice que el rosa «no es un buen color para una camiseta de fútbol» (mentira: han jugado con rosa equipos como el Barcelona o el Gillingham).

Papá Pig también le pregunta a George qué opina, a lo que responde fingiendo un vómito.

La rosificación de las niñas empieza desde antes de su nacimiento y tiene sus implicaciones: que las niñas son bonitas y monas y que tienen que aspirar a ser señoritas y posteriormente atractivas. El azul, en cambio, es para los niños porque son valientes, les gustan las ciencias y son líderes natos. Un poco de originalidad, Peppa, hay más colores para escoger.

3) Muestra a los hombres como si fueran inútiles

Invirtiendo el sexismo de «chicos contra chicas» del apartado anterior, en Peppa Pig hay una tendencia inquietante a mostrar a Papá Pig como alguien totalmente inepto e inútil. Mientras Mamá Pig hace de todo, incluido su trabajo desde el ordenador, Papá Pig es vago, olvidadizo, pierde cosas y suele fracasar en todo lo que intenta llevar a cabo.

Una de las frases más repetidas de Peppa es «qué tonto, papi», una frase que se repite en mi casa ahora y seguramente en muchas otras.

4) Fomenta el mal comportamiento

Nunca había visto a mi hijo de dos años patalear y gritar «¡No vale!» antes de empezar a ver Peppa Pig en la guardería. En serio. Y lo mismo sucede con mi hija, que tiene siete años ahora. Cuando tenía tres o cuatro años, volvió de casa de una amiga, donde estuvieron viendo un montón de episodios de Peppa Pig, y justo después, la costumbre de patalear.

Cuando le pregunté dónde había oído esa frase, la reprodujo con una voz muy similar a la de la cerdita rosa.

Este artículo fue publicado originalmente en el ‘HuffPost’ Reino Unido

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