Que nadie se vea tentado a interrumpir el embarazo

 

El pasado jueves 29 de julio, la Suprema Corte de Justicia de la Nación desechó un proyecto que procuraba despenalizar el aborto en el estado de Veracruz. Los ministros manifestaron que el motivo para desestimar la iniciativa no era de fondo, sino de forma. El proyecto solicitaba a la Suprema Corte que instruyera al Congreso de Veracruz para que modificará los artículos del Código Penal de la entidad federativa que penalizaban el aborto. Sin embargo, la Corte alegó que entre sus facultades no se encontraba ordenarle al poder legislativo un contenido específico para la modificación de una ley.

La decisión encendió las posiciones a favor y en contra el aborto. Los movimientos que apoyan su despenalización argumentan que la mujer debe tener pleno derecho a decidir si continúa con un embarazo, puesto que es su cuerpo. Del otro lado, los movimientos que están en contra de la despenalización del aborto argumentan que la vida existe desde el momento de la concepción y que el aborto es un tipo de infanticidio. Mientras que unos expresan que la decisión de la Corte va en contra de las mujeres y los otros arguyen que la decisión reconoce el derecho a la vida, la Corte por su parte se escuda en la separación de poderes.

Sin lugar a dudas, el aborto es un problema serio en México. De acuerdo con datos recabados por el Observatorio de la Mortalidad Materna, el aborto es la cuarta causa de muerte materna en México. Por otro lado, el “Centro Las Libres”, una asociación civil a favor del aborto seguro, manifiesta que existen aproximadamente unas 200 mujeres que están pagando pena de prisión por haberse practicado un aborto. Mujeres que tienden a ser pobres, del área rural, indígenas y que, en muchos casos, ni siquiera sabían leer. Las condenas pueden estar entre 25 y 29 años de prisión.

Por sobre todo, lo más importante es enfatizar la necesidad de buenos programas de planificación familiar. México ocupa el primer lugar en embarazos en adolescentes entre los países de la OCDE, con una tasa de fecundidad de 77 nacimientos por cada mil adolescentes entre 15 y 19 años. Esto se traduce en unos 340 mil nacimientos en mujeres menores de 19 años. Mujeres que, en la mayoría de los casos, no pueden continuar estudiando y que 7 de cada 10 quedan relegadas a situación de pobreza. En un 68% de los casos, los jóvenes no utilizaban métodos anticonceptivos porque les daba pena o porque no planeaban tener relaciones sexuales.

Definitivamente, amigo radioescucha, el aborto surge como problema a consecuencia de los embarazos no deseados en México. Si los programas de planificación familiar fueran más efectivos, México no tendría el índice más alto de embarazo infantil entre los países de la OCDE. Hace pocos días, la firma Asher & Lyric publicó un Índice en el cual México aparecía como el peor país para formar una familia. En particular, México aparecía como el peor país en Salud, Seguridad y Educación. Quizás, si las condiciones fueran otras, nadie se vería tentado a interrumpir su embarazo.



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