Sí, somos como ellos

 

La crisis económica en conjunto con la normalización de las actividades son las principales causas que impulsan la alta migración de ciudadanos latinoamericanos hacia Estados Unidos. Salvadoreños, hondureños, guatemaltecos, haitianos, ecuatorianos, cubanos y venezolanos, entre otros, se agolpan en los diversos puestos fronterizos con miras a entrar a México y desde aquí cruzar tras el “Sueño Americano”.

La migración no debe ser criminalizada. En general, el migrante lo hace por necesidad. Está desde el que viaja tras la búsqueda de progreso económico ante la escasez de oportunidades en su país, el que lo hace procurando mejores perspectivas profesionales o hasta el que huye ante una persecución política. No hay que explicar mucho la situación, somos mexicanos, conocemos el problema desde adentro porque también somos como ellos.

Parece mentira, el 18 de octubre del año 2018 el entonces presidente electo Andrés Manuel López Obrador decía: “Nosotros en México vamos a ofrecer empleo, trabajo a migrantes centroamericanos. El que quiera trabajar en nuestro país va a tener apoyo. Va a tener una visa de trabajo, no atenderemos el asunto con deportaciones o con medidas de fuerza”. Ha sido todo lo contrario, AMLO se convirtió en el mejor funcionario de la migra estadounidense. Si para algo sirvió la Guardia Nacional fue para apalear y expulsarlos en su travesía hacia el Norte.

¿Acaso serán criminales los miles de salvadoreños, guatemaltecos y hondureños que se encuentran con similares mexicanos en sus intentos por cruzar el Río Bravo? ¿Serán acaso delincuentes los cubanos, venezolanos o haitianos que huyen de sociedades inmersas en desordenes políticos donde se cercena la libertad de expresión, de empresa y de vivir sin miedo? ¿Acaso no es justo aspirar a un empleo digno o escapar de las bandas que azotan el barrio?

Definitivamente, amigo radioescucha, la persecución antinmigración llevada a cabo por la 4T ha sido un terrible error. Los migrantes que se han visto obligados a utilizar rutas más peligrosas han caído víctimas de redes de trata, de tráfico de órganos y del crimen organizado. Es pertinente así recordar aquella canción de hace dos décadas de la banda Molotov y que decía “podrás imaginarte desde afuera, ser un mexicano cruzando la frontera; pensando en tu familia mientras que pasas, dejando todo lo que tienes atrás”. Sí, somos como ellos.

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