Una democracia cada vez más sólida y participativa

El Instituto Nacional Electoral ha reiterado la decisión de restringir la transmisión de las conferencias mañaneras a partir del próximo 4 de abril. Esta medida es con motivo del inicio de la campaña electoral por las megaelecciones de 2021. Los medios de comunicación podrán utilizar fragmentos como parte de sus contenidos informativos. Sin embargo, no deberán pasar la conferencia en su totalidad, dado que se consideraría una falta a las normas de equidad que rigen este tipo de campañas.

La respuesta del presidente Andrés Manuel López Obrador no se hizo esperar. El mandatario arguye que la medida vulnera su deber de informar y que realizará una de sus muy polémicas consultas públicas al respecto. No obstante, la réplica parece más una bravuconada populista que una respuesta real de sus intenciones. El presidente podrá mantener su conferencia, pero son los medios los que no podrán presentarla en su totalidad. Al respecto, mientras no haya una decisión contraria por parte del Poder Judicial, la medida deberá ser respetada, so pena de fuertes sanciones para los medios que la incumplan.

La medida del INE es justificada toda vez que se hace evidente el uso propagandístico que hace el presidente de estas conferencias. Dos horas diarias o más de improvisación, en algunas oportunidades sin ninguna agenda previa y en las que un discurso constante de descredito a sus oponentes políticos tiene lugar, es una prueba más que clara de propaganda. Las mañaneras son un espacio en el que el presidente ha confesado en reiteradas ocasiones la comisión de delitos de su parte, sus familiares o allegados. Si llegara a haber la oportunidad de enjuiciar al actual presidente, bastará con ver algunas de las mañaneras para que se pueda empezar una investigación.

Las reacciones y dislates de los líderes populistas no deben sorprendernos. Con frecuencia se consideran por encima de las instituciones y llegan a creer de manera ciega en las adulaciones que le hace su corte de acólitos. Pero la historia nos muestra, como recientemente ocurrió en Estados Unidos, que los populistas tienen sus días contados y que más temprano que tarde la tempestad de las pasiones cede para que la calma de la razón reine.

Definitivamente, amigo radioescucha, las instituciones están llamadas a ejercer sus funciones más allá de los accidentes circunstanciales y de los intereses particulares. Los disparates de algunos hoy, serán solo motivo de risa mañana. Por ello, más que caer en discusiones irracionales que toman como base mensajes de 140 caracteres, abramos espacio para el sostenimiento de una opinión pública informada, una sociedad civil activa y una democracia cada vez más sólida y participativa.

 



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