¡Ya basta!

Mucha gente se está preguntando si mientras el presidente Andrés Manuel López Obrador defiende su política de “Abrazos y no balazos” contra los narcotraficantes, por otro lado se está implementando una de “Balazos y Hambre” contra los periodistas. La conjetura aparece a la vez que la gobernadora de Campeche, Layda Sansores, reveló un audio en el que el líder del PRI, Alejandro Moreno Cárdenas, dice abiertamente que a los periodistas no había que matarlos a balazos, sino de hambre.

Hay sobradas razones para creer que se están aplicando las dos. Por ejemplo, el 9 de mayo, mientras decenas de periodistas se congregaban para homenajear a Luis Enrique Ramírez, quien había sido asesinado a golpes en Culiacán, en Veracruz asesinaban a Yesenia Mollinedo y Johana García. Así se llegaba a 11 homicidios contra comunicadores en lo que va de 2022 y a 156 desde el año 2000. En su gran mayoría, los asesinos no han sido procesados y en los pocos casos en que sí, solo se sentencia al sicario y no al contratante.

Para colmo, lo de matarlos de hambre está lejos de ser una metáfora. Según informa Artículo 19 hay entidades donde los periodistas ganan 20 pesos por nota con fotografía publicada. De tal suerte que un profesional debe realizar por lo menos 16 notas diarias para alcanzar el salario mínimo. Además, el comentario del líder priista “Alito” Moreno deja claro que no se trata solo de pagarles mal, sino de agredirles físicamente cuando ello les parezca conveniente.

Las evidencias demuestran que hay una violencia normalizada contra la prensa. Los hechos revelan que los esfuerzos del estado son por lo menos insuficientes para detener y revertir los atropellos contra los medios de comunicación. Uno de los factores que aporta a esta situación es la impunidad que genera permisividad. Para colmo, hay todo un clima de ensañamiento contra la prensa, no solo por parte del crimen organizado, sino también del estado, cuyos funcionarios constantemente estigmatizan, exponen y hasta humillan a los periodistas.

Definitivamente, amigo radioescucha, el ambiente de agresión generalizado contra los medios de comunicación en México es una afrenta al estado de derecho. Que los comunicadores y periodistas deban ejercer su profesión bajo el asedio constante de funcionarios del estado y delincuentes impide el desenvolvimiento pleno de la libertad de expresión. Cada vez se nos hace más evidente que cuando esto ocurre, la democracia se resquebraja y el autoritarismo se yergue. Desde aquí, también decimos: ¡ya basta!

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