Cautela y optimismo

 

La economía mexicana se enfrenta a un año crucial, en particular por las elecciones de 2024. Los comicios tendrán un impacto significativo en el desempeño económico del país, tanto por las políticas que se implementen como por la incertidumbre que se genere. Además, existen otros factores externos que pueden influir en la evolución de la economía mexicana, entre los que se encuentran los conflictos geopolíticos, los procesos electorales en otras naciones y los fenómenos meteorológicos.

En primer lugar, hay que considerar que la economía mexicana se verá afectada por el ciclo electoral, que implica una serie de cambios en el gasto público, la recaudación fiscal y la confianza de los agentes económicos. La 4T buscará estimular la economía para atraer votos para la campaña electoral. Esto podría aumentar el déficit fiscal y la deuda pública, afectando la sostenibilidad financiera y la calificación crediticia del país. Tras las elecciones, vendrá una fase contractiva con ajustes en el gasto público que ralentizará la actividad económica.

En segundo lugar, hay que tener en cuenta que las elecciones generarán una gran incertidumbre en torno al nuevo equipo económico y político que asumirá el poder. Históricamente, los años electorales y el primer año de un nuevo gobierno federal suelen experimentar una desaceleración del PIB nacional. En 2019, la economía mexicana experimentó una desaceleración más pronunciada debido a la incertidumbre en torno a la administración de AMLO. Esto resultó en una pequeña recesión que coincidió con el inicio de la crisis por la pandemia del coronavirus.

Por otro lado, en el ámbito internacional, diversos factores influyen en la economía de manera diversa. Los conflictos geopolíticos actuales, como por ejemplo las tensiones que se están generando nuevamente entre Estados Unidos y Venezuela pueden afectar los precios de las materias primas perturbando las cadenas de valor globales. Además, la gran cantidad de procesos electorales a nivel mundial generan incertidumbre que reducen la inversión internacional. Asimismo, la eventualidad de fenómenos meteorológicos extremos también puede perjudicar la economía al afectar la producción agrícola, la infraestructura y la salud pública.

Definitivamente, amigo radioescucha, si bien se espera una desaceleración económica para finales de 2024 y principios de 2025, también existen razones para mantener la esperanza. Entre estas se encuentran el fenómeno del nearshoring que seguirá atrayendo inversión extranjera; la posibilidad de la reducción de la inflación mundial y con ello de las tasas de interés, lo que puede abaratar el costo del crédito y estimular el consumo y la inversión; y también la recuperación de la demanda global, lo que puede impulsar las exportaciones mexicanas y el turismo. En fin, si bien es pertinente mantener la cautela, es también momento de optimismo.



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