Echarle ganas no es suficiente

 

Según el Centro de Estudios Espinosa Yglesias, la movilidad social en México es casi nula. Aquellos que nacen en el peldaño más bajo de la escala económica tienen casi un 75% de probabilidad de no superar la pobreza. Solo un 5% de los hijos de padres sin educación formal alcanzan la educación superior. Además, las personas del sur del país tienen tres veces menos posibilidades de escapar de la pobreza en comparación con sus homólogos del Norte.

En este sentido es importante exorcizar algunas creencias sin fundamento suficiente. Una de ellas es lo que se le llama el “echaleganismo” que sugiere que el fracaso en la vida es resultado de la falta de esfuerzo personal. Esta ficción ignora la realidad mexicana, donde al menos el 50% de la desigualdad económica se debe a circunstancias fuera del control individual, convirtiéndose así una condición material, no en un defecto moral.

Otro fantasma a exorcizar es la creencia de que la 4T invierte en la equidad. Un claro ejemplo de esta discrepancia es el estado actual del sistema de salud, que ha sido crónicamente subfinanciado, reflejando una falta de priorización en un sector crucial para el bienestar de la población. Actualmente, el gasto en salud en México es solo del 3% del PIB, lo cual es insuficiente cuando se compara con la recomendación de organismos internacionales de invertir el 6%.

Otro caso es el rezago educativo producto de una asignación insuficiente de recursos, con un gasto actual cercano al 3% del PIB. Esto contrasta con el 8% estipulado por la Ley General de Educación y la recomendación internacional de invertir entre el 4 y el 6% del Producto Interno Bruto. Además, el estudio del CEEY indica que las transferencias a los grupos más desfavorecidos han disminuido drásticamente, de un 60% en 2018 a un 37% en 2022.

Definitivamente, amigo radioescucha, el esfuerzo individual, aunque esencial, requiere de un contexto que favorezca la movilidad social. Es tarea del Estado proporcionar este entorno, pero las políticas de la 4T han resultado contraproducentes. Al no brindar los recursos suficientes en educación y salud, se limitan las oportunidades de los individuos. Quedará para la próxima administración federal el imperativo de establecer prioridades reales, aumentando la inversión en sectores vitales como la educación y la salud que podrán traducirse en una mayor equidad.



Comenta esta noticia