El carácter del líder

 

La furia del huracán Otis y la respuesta incierta del presidente Andrés Manuel López Obrador, nos hace preguntar por su carácter. De acuerdo con la tradición aristotélica, cuando nos referimos a “carácter”, hablamos del desarrollo de virtudes en un ser humano. Una persona de carácter es “virtuosa”. Por el contrario, una que no logra formar sus virtudes puede ser considerada “mediocre”. Cuando no se trata solo de falta de formación sino de mala voluntad expresa, entonces se llega al vicio.

En situaciones de crisis se ha percibido falta de prudencia del mandatario. Por ejemplo, durante la gestión de la pandemia del Covid-19, el presidente se mostró reacio a utilizar cubrebocas en incontables ocasiones. Esta actitud se mantuvo incluso durante eventos públicos que se llevaban a cabo en espacios cerrados, sin importar el mal ejemplo que eso daba. En este mismo sentido, se puede citar su tozuda negativa a rectificar malas decisiones. Un ejemplo de esto es cuando intentó, sin éxito, modificar el sistema nacional de distribución de medicamentos y generó un desabasto a nivel nacional.

A veces, su falta de prudencia se expresa en imprevisión. Apenas llegó al poder anunció que acabaría con el huachicoleo de combustible y comenzó con una política represiva al respecto. La consecuencia, por demás fácil de vaticinar, fue una crisis por escasez de combustible dado que se había cortado uno de los canales de distribución. El presidente debió recular. Al final de su mandato se estima que hay más tomas ilegales de combustible que en tiempos del presidente Enrique Peña Nieto. Por cierto, ahora hay también huachicoleo de agua.

Por otro lado, en momentos de crisis el funcionario manifiesta falta de templanza. Por recordar un caso conocido, cuando aconteció el Culiacanazo, el mandatario reveló debilidad al liberar a Ovidio Guzmán López y ceder al chantaje del cartel. Este episodio es solo un caso de lo que ha sido la política de seguridad de la 4T, la cual, se ha preocupado más por rehuir el enfrentamiento que por contener el crimen y brindar seguridad a la ciudadanía.

Definitivamente amigo radioescucha, las debilidades de carácter de AMLO acaban reflejándose en su hábito para victimizarse. Y es que, para proteger su imagen se señala a sí mismo como sufriendo ataques permanentes de los medios, de los conservadores, de la mafia del poder, y demás enemigos imaginarios. Eso sí, lo hace desde la protección de “Palacio Nacional”. Para colmo, tras la tragedia en Acapulco, su gabinete, en vez de encontrarse enfocado en la recuperación de las zonas afectadas, está en la Ciudad de México, ideando estrategias para cuidar la imagen del presidente y para aparentar que el país tiene al frente a alguien virtuoso, a alguien con carácter de líder.



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